Los secretos del alma y la conciencia

Investigaciones y respuestas

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La discusión sobre el alma es tan antigua como la Humanidad misma. ¿Existe el alma o la conciencia? ¿Qué es? ¿Tiene presencia física? ¿Donde se encuentra localizada? son preguntas que tanto filósofos como sacerdotes o científicos han intentado responder durante milenios. La ciencia ha intentado explicar de forma positivista esta cuestión, con algunas teorías que han aparecido en los últimos años. La escritora Anael, cofundadora de Origen Estelar nos aporta su explicación del alma desde la filosofía cósmica.

La forma de ver el alma fue variando a lo largo de los siglos. Epicuro, filosofo romano, consideraba que el alma estaba compuesta de átomos finos, redondos y lisos que se engarzan dando vida a los objetos, hasta que el cuerpo muere y estos átomos se dispersan. El filósofo griego Aristóteles creía que el alma era lo que daba forma a la sustancia, habiendo almas vegetales, animales y el alma de los hombres, la única racional. Por ello, el alma es la base de la razón y de su actividad intelectual y era tan corruptible como el cuerpo. Posteriormente, la Iglesia cristiana consideró el alma como inmortal y como nuestro puente hacia la Divinidad, lo opuesto de la carne débil y corruptible. Para las filosofías orientales, el alma es lo oculto, lo que da uniformidad a la Creación y aquel que logra ver esta uniformidad detrás del mundo que vemos es el que alcanza la iluminación. Y así llegamos a la actualidad.

Si podemos sacar algo en claro de todo esto es que, en definitiva, el alma es lo que nos da conciencia de nosotros mismos, lo que nos permite identificarnos como persona. A pesar de todos los avances, descubrimientos o inventos de la ciencia, el chispazo inicial, ese aliento divino del que hablaban los antiguos que hace que algo inanimado empiece a vivir y moverse aún no ha podido ser entendido. Es por ello, que todos aceptamos la existencia de este alma que da vida y conciencia y la ciencia ha buscado alguna forma de explicarlo. Stuart Hameroff de la Universidad de Arizona y sir Roger Penrose de Oxford han propuesto la llamada “teoría cuántica del alma”. Consideran que el alma existe y que está presente en los microtúbulos, estructuras de nuestras neuronas cerebrales. Estos mircrotúbulos contienen información cuántica, lo que da origen a la conciencia y al morir el cuerpo, se pierde este estado cuántico, que se disipa en el Universo.

Según el Libro Tibetano de los Muertos, el alma reencarna en el cuerpo de los bebés en el día 49 de gestación. Esta afirmación fue lo que llevó al doctor Rick Strassman a asegurar que el alma entra al cuerpo del bebé en ese momento, que es además cuando se forma la glándula pineal. Para Strassman, esta glándula es el canal espiritual, una especie de antena del alma, algo que también el filosofo René Descartes ya afirmaba en el siglo XVII. Anael, escritora y fundadora de la escuela filosófica de Origen Estelar, nos habla del alma como un cuerpo energético que se situa sobre la cabeza del ser humano, de ahi que en el arte durante los milenios se haya representado seres con aureolas, halos o incluso coronas sobre la cabeza, símbolo del alma. En este cuerpo energético están integradas todas las experiencias vividas en cualquier parte del Universo por nuestra conciencia estelar. Una vez que el ser humano vaya avanzando en su camino de evolución, este alma se incorporará totalmente al cuerpo físico, pero mientras tanto seguirá estando sobre nuestra cabeza. El alma es por lo tanto un viejo interrogante de la Humanidad, pero siempre hemos sabido que ahí estaba, aunque no hayamos sabido explicarla.

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