Plantas del futuro

Nuevas investigaciones

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Tanto el agave como otras especies vegetales pueden poseer el secreto del futuro de las plantas. Frente a los desafíos de un constante aumento de la población y de un clima cada vez más imprevisible, la necesidad de generar vegetales resistentes a los avatares climáticos está llevando a los científicos a estudiar las técnicas de supervivencia de diferentes especies del mundo. El mundo vegetal está lleno de increíbles adaptaciones al entorno, tan variadas como sorprendentes.

Agave

En los desiertos mexicanos y el sur estadounidense habita el llamado agave o maguey, usado para producir entre cosas, el tequila. Habituado a climas semidesérticos, temperaturas extremas y precipitaciones escasas, el maguey es un ejemplo de plantas que a lo largo de millones de años de evolución han sabido prosperar en pleno desierto. El secreto de su resistencia se encuentra en el CAM (metabolismo ácido de crasúleas) que viene a ser algo así como una política de administración de agua responsable. Este proceso consiste en que al revés que el resto, el maguey absorbe dióxido de carbono durante la noche, lo que supone una menor transpiración y una menor pérdida de agua. Así, esta planta utiliza solo un quinto del agua que necesita cualquier otra especie vegetal. Una vez absorbido el dióxido de carbono, este queda almacenado en unos depósitos especiales (llamados piscinas de ácido málico) hasta la llegada del Sol, cuando realizan la fotosíntesis de forma normal.

Este proceso también lo realizan otras plantas habituadas a climas desérticos como el nopal. Ahora bien, los científicos intentan modificar genéticamente otras especies vegetales para que también realicen este proceso, sobre todo cereales y vegetales comestibles. Sin embargo, el camino será largo, ya que se calcula que habría que modificar un centenar de genes y lograr que puedan ser insertados, logrando los cambios en los lugares precisos que lleven a crear plantas superresistentes. Hay numerosas universidades y centros de investigación llevando adelante estas investigaciones en muchas otras especies, como el sorgo o el caso de la curiosa clusia. Este arbusto de flores bancas o rosas originario de Panamá activa el proceso de CAM en las etapas de sequía, mientras que en las épocas de lluvias realiza la fotosíntesis igual que cualquier otra.

Lo cierto es que el planeta está lleno de especies muy bien adaptadas a su entorno, que almacenan agua y evitan al mínimo las pérdidas de humedad. Es el caso del célebre baobab, el árbol africano que desarrolla un enorme tronco que funciona como depósito con capacidad para  6000 litros de agua. O el caso de la desconocida arabidopsis thaliana, una hierba común pero con capacidad para habitar en terrenos muy salinizados encapsulando los excesos de sodio en las vacuolas. Muchas especies vegetales activan mecanismos de emergencia en situaciones de estrés, como sequías o plagas, algo que está siendo estudiado en profundidad por la ciencia. Nuevamente, las plantas nos muestran su increíble capacidad de adaptación, desarrollando respuestas tan curiosas como variadas ante las dificultades externas. Una muestra más de la sabiduría secreta y ancestral del reino vegetal.

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