Té verde: la medicina milenaria

Infusión saludable

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El té verde es una de las muchas variedades de esta planta, que se consume desde hace milenios. Pero, este té sobresale frente a las demás denominaciones por sus muchísimas virtudes para la salud, que se siguen descubriendo aún hoy en día. Es por todo ello que esta bebida es muy recomendable para mantener una buena dieta y cuidar de nuestro organismo.

El té verde tiene su cuna en Oriente, lugar originario del té en general. Las preciadas hojas de esta infusión son obtenidas de dos plantas: Cammelia sinensis y Cammelia assamica, de las cuales se obtienen las 3 variedades de té (verde, semifermentado y negro). La diferencia entre estas variedades se encuentra en el proceso al que son sometidas al ser cosechadas. En el caso del té verde, las hojas pasan por un secado mucho más limitado que las otras y son cocidas al vapor. Frente a la preferencia de Occidente por el té negro, la variedad verde no es tan consumida y tampoco es tan producida, siendo sólo una cuarta parte de todo el té que se produce mundialmente. Los principales productores son India y China, seguidos por otros países asiáticos como Sri Lanka, Vietnam o Japón.

El té en general tiene una larga historia en Oriente, donde es un elemento central de la dieta y la cultura. Cultivado desde épocas inmemoriales (cinco milenios), el té fue primero un lujo reservado a la aristocracia china, que desarrolló todo un protocolo de preparación y forma de servir. Los templos budistas suelen tener una casa del té, algo vinculado a las propiedades espirituales que se le atribuyen a esta bebida “armonizadora”. Fue durante la Dinastía Ming cuando se popularizó el té y fueron muy posteriormente, los colonos ingleses los que extendieron esta infusión a todo el mundo. Si nos referimos en particular a la variedad del té verde, este es muy apreciado en China, pero también en Japón donde hay numerosas variedades.

El té verde tiene enormes beneficios para la salud, algo que ya supieron ver en la China imperial.  Ya en el siglo XII se consideraba que esta infusión ayudaba a los órganos principales y era recetado para las dolencias del corazón. Hoy en día, los estudios científicos siguen descubriendo nuevas virtudes de esta infusión, cuyo proceso de secado y fermentación más corto hace que mantenga propiedades que las otras variedades pierden. Es el caso de sus dos principales compuestos químicos: los polifenoles y catequinas. El té verde ayuda a  evitar problemas cardiovasculares y circulatorios, ya que tiene un efecto dilatador en los vasos sanguíneos, evitando obstrucciones. Contiene zexantaína que ayuda a evitar afecciones oculares. Esta infusión también posee elementos que promueven el crecimiento y fortalecimiento de los huesos o ayuda a encías y dientes.

Los polifenoles son poderosos antioxidantes que vigorizan y contribuyen a la regeneración de a las células, lo que supone una gran ayuda frente al envejecimiento de órganos, cabello o piel. Pero además estos polifenoles son un gran aliado frente al cáncer, destacando la catequina, que es más potente que la vitamina E y C juntas. Otro elemento, la teanina, ayuda a los procesos cognitivos, la concentración y la memoria, ya que mejora la intercomunicación y las conexiones neuronales. Su consumo hace que la absorción de carbohidratos de nuestro organismo se lentifique, siendo una gran ayuda para controlar el peso, el metabolismo y la diabetes. Y además, evita que se inflame la vesícula biliar. Por todo esto, el té verde es una auténtica farmacópea, un reducto frente a las enfermedades y una gran ayuda para el cuerpo.

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