La Atlántida ibérica

Tartessos

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Aunque muchos arqueólogos lo han intentado durante décadas, aún no se ha conseguido hallar la misteriosa capital perdida de Tartessos. Esta civilización, de la que sabemos muy poco, habitó al sur de la Península Ibérica y fue admirada por los griegos por su refinamiento y su prosperidad. Sin embargo, desapareció completamente hacia el 500 antes de Cristo de forma abrupta, sin que sepamos las causas. Muchos han vinculado esta civilización con la Atlántida y su hundimiento, de la que habla Platón en sus obras.

Tesoro tartésico del yacimiento del Carambolo

En 2015 se empezó a desenterrar un sofisticado edificio de dos plantas, en Turuñuelo, un pequeño pueblo de Extremadura al sudoeste de España. Lo que se halló en este lugar soprendió a los arqueólogos, liderados por el especialista Sebastián Celestino. Parece ser que en este edificio, una multitud se reunió y realizó lo que se considera el mayor holocausto animal de todo el Mediterráneo, con casi 40 animales sacrificados y enterrados en esta estructura, que también fue sepultada bajo tierra en una especie de ritual. Los animales fueron colocados en posturas teatrales, entrelazados, y rodeados de muchos ricos objetos, entre ellos un extraño sarcófago-bañera. A esto hay que sumar refinadas escalinatas, altares e incluso los pies de una elegante escultura griega, encontrada esta semana. ¿Qué civilización es esta, tan rica y con capacidad para permitirse matar a decenas de animales en una festividad?

Cuando los griegos se lanzaron a explorar las costas mediterráneas, encontraron en el sur de lo que hoy es España una rica civilización a la que llamaron Tartessos, en referencia al río sobre el cual vivían (actual Guadalquivir). Esta cultura con fuerte vinculación oriental y fenicia, se dedicó a explotar las minas de oro, plata y estaño y a exportar los metales. Esto la enriqueció y permitió que las élites vivieran en medio de una gran abundancia, erigiendo grandes edificios, semejantes a palacios, como el de Cancho Roano y rodeados de objetos de oro, plata y ricas joyas. Parece que tuvieron una monarquía, en la cual se entremezclan las leyendas y mitos, como la figura del monstruoso Gerión al que Hércules se tuvo que enfrentar en sus célebres trabajos. Pero sí podemos afirmar que existió el rey Argantonio, descrito por Heródoto, que se enfrentó a los foceos griegos que llegaban al territorio. Tenían un culto orientalizante, con divinidades como la Astarté de Fenicia.

Escritura tartésica

Esta cultura que alcanzó su esplendor entre el 900 y el 700 antes de Cristo, desapareció abruptamente hacia el 500. Se desconocen los motivos, pero se ha propuesto que sucumbieron ante las invasiones de Cartago o alguna calamidad como los maremotos. Se ha vinculado al ocaso de esta civilización con el hundimiento de la Atlántida, asolada por el mar. Lo cierto es que su capital ha sido buscada infructuosamente durante años en las marismas del Guadalquivir y el coto de Doñana, en la desembocadura del río, sin frutos, y muchos han propuesto que esta ciudad fuera engullida por los mares, dando origen al mito. La Atlántida, sin embargo, no fue una ciudad sino una antigua civilización que habitó en Occidente, con un elevado nivel vibratorio que desapareció al bajar los velos y entrar en la Tercera Dimensión actual. Tartessos esconde muchos misterios y enigmas, pero no el de la cultura atlante. Entre ellos el de su misteriosa capital, aún incógnita.

Yacimiento de Turuñuelo y restos animales

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