"Detrás de cada Manifestación hay una inconmensurable Fuente"

Meditación: Un estado Vital

El estado del Ser

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La meditación ha tenido un importante resurgir desde el siglo XX, pero ¿cuales son sus efectos sobre nuestro organismo? Diferentes estudios han llegado a conclusiones sobre lo que genera tener un momento dedicado a nosotros mismos. A pesar de lo que se suele pensar, este método tan antiguo como la Humanidad misma no se limitaba solo a Oriente en épocas anteriores sino que también tuvo presencia en las culturas occidentales. La meditación genera efectos muy importantes en el ser, transformaciones internas y fisiológicas, que nos permiten una visión distinta de lo que nos rodea y una profunda conexión con otros planos dimensionales.

La meditación se ha vinculado desde siempre con Oriente y sus grandes religiones. Para el budismo es un elemento fundamental, una vía para alcanzar la paz y la armonía interior y llegar al estado zen, el conocimiento de todas las cosas y la iluminación. Para el hinduismo también es muy importante, vinculado a la práctica del yoga y el ejercicio de la mente y el cuerpo para alcanzar el brahmán, la Divinidad. Pero también ha estado presente en las culturas occidentales, por ejemplo, en la rama más mística del Islam, el sufismo. Se ha descubierto recientemente que los druidas celtas también practicaban algún tipo de meditación, como demuestran los dibujos hallados en vasijas. Desde el siglo XIX, la técnica de la meditación fue entrando en Occidente y popularizándose, siendo adaptada a la realidad de los occidentales.

Actualmente, la meditación se ha extendido a muchos ámbitos, teniendo diversas técnicas. Desde aquellas que utilizan objetos externos, como los mandalas, o la observación del fuego de una vela (trataka), las que no utilizan nada de esto y se basan en “poner la mente en blanco” o incluso la tan popular “mindfullness”. Sin embargo, aquellos que enarbolan el purismo de la meditación rechazan cualquier tipo de técnica meditativa. Es el caso del prestigioso autor y pensador indio Jiddu Krishnamurti, para quien la meditación supone alcanzar la libertad absoluta y por ello, cualquier tipo de limitación o sistema impuesto por una autoridad destruye el objetivo principal. Krishnamurti también nos habla de la meditación, no como un tiempo determinado del día, sino como forma de vida continua.

Pero, ¿qué efectos genera según la ciencia? mediante encefalogramas, se ha podido observar que meditar genera un efecto tranquilizador inmediato en el cerebro, pasando la actividad de ondas beta (las de una actividad normal) a theta (relajación profunda) o incluso en los estados más avanzados, al delta (sueño profundo sin dormir). Un estudio realizado en 2008 por la Universidad de Kentucky aseguró que meditar ayuda a estimular la concentración, mientras que según otro estudio del Colegio Médico de Wisconsin disminuye la presión arterial y ayuda a evitar los afecciones sanguíneas, reduciendo en un 50% el riesgo de sufrir problemas coronarios. Es también un elemento cada vez más usado en los ambientes laborales, ya que reduce el estrés y mejora la productividad.

Es por todo ello que la meditación se ha intentado llevar a distintos campos. Es el caso de la psicología, aunque todavía no hay datos concluyentes y sus efectos han sido muy variados. Claramente ayuda a reducir la ansiedad y la depresión. La meditación es un elemento muy necesario en un mundo cada vez más acelerado, en el que parece que el tiempo nos corre y en el que el ajetreo cotidiano es imparable. Funciona no solo como bálsamo y pacificador sino que permite también una introspección, retornar a nuestra esencia y conectarnos con el Universo y nuestra propia divinidad. La meditación consolida una relación con nosotros mismos, permite hacernos volar y entender que esta realidad en la que vivimos es solo una pequeña parte del todo ya que en realidad somo seres multidimensionales. Supone acallar el ruido incesante del cerebro para reencontrarnos con los registros que anidan en nuestra alma, alcanzar el estado pleno del ser, viendo y “siendo” el mundo.

La meditación no es algo que pueda practicarse, es la razón de ser de la vida, es meditar todo el día, es mirar, observar, aprender en constante movimiento…

J. Krishnamurti

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