Cartago, la amenaza mortal de Roma

En el actual Túnez

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Cartago fue la ciudad que hizo temblar a la todopoderosa Roma. Urbe comercial y marítima, fue una de las grandes potencias de la Antigüedad y creadora de un amplio imperio mediterráneo. Su enfrentamiento con Roma fue constante hasta que finalmente Cartago fue derrotada y devastada, después de las célebres guerras púnicas. Es poco lo que se sabe de esta cultura, sin embargo, tiene puntos muy interesantes que nos hablan de un civilización avanzada y refinada.

Los puertos de Cartago

Cartago fue fundada como una colonia fenicia de la poderosa ciudad de Tiro, en lo que actualmente es Líbano. La fundación de la ciudad se entremezcla con las leyendas de la reina Dido, mencionada en la Eneida de Virgilio. Los fenicios crearon un sistema de emporios y núcleos comerciales en el Mediterráneo occidental que se extendía por las grandes islas de Cerdeña, Sicilia, las Baleares y las costas africanas y de la Península Ibérica. Años después, Tiro sucumbió a las invasiones asirias, lo que permitió que Cartago se independizara de su metrópoli y se adueñó de las factorías fenicias, creando su propio imperio comercial. Mientras, en Italia surgía una pequeña ciudad que se enriqueció por el comercio de la sal, llamada Roma y que también quiso expandirse por el Mediterráneo. Inicialmente, las relaciones entre ambas potencias fueron cordiales y se repartieron el control del Mare Nostrum.

Mientras, Cartago creció y  se convirtió en una gran urbe, situada en un lugar de especial belleza, una terraza natural con vistas al azul Mediterráneo. La ciudad se recostaba en las laderas de la colina Birsa, donde se elevaron varios templos. Dotada de mercados, una impresionante muralla y caminos empedrados, contaba con miles de viviendas que rodeaban los dos grandes puertos, uno comercial y otro militar, con forma circular, semejante a las inmemorables ciudades mar de la Atlántida.  Estos puertos eran artificiales, construidos con gran ingenio arquitectónico y en cuyo centro se creó una isla artificial cubierta, donde se alojaban los cientos de navíos militares, a salvo de los espías. Las construcciones se erigieron con piedra arenisca de los cercanos cabos de Bon, en los cuales se abrieron descomunales canteras. La ciudad era gobernada inicialmente por una especie de monarcas, llamados sulfetes, cuyo poder era limitado y controlado por un Senado de ciudadanos notables. Durante las guerras púnicas, se derrocó a la monarquía y el poder quedó en manos de la aristocracia.

Las tensiones con Roma crecieron hasta que finalmente estallaron en las guerras púnicas. Famosa es la figura de Aníbal Barca, un general cartaginés que decidió invadir Italia con sus ejércitos de elefantes, atravesando los Alpes. La arremetida cartaginesa fue devastadora, derrotando una vez tras otra a las legiones romanas y poniendo a Roma en alerta. La derrota en la batalla de Cannas, colocó a la Ciudad Eterna en una de sus peores crisis, que a la desesperada armó a sus esclavos y prohibió la salida de sus aterrorizados ciudadanos de la ciudad. Sin embargo, Anibal se demoró, permitiendo a los romanos reorganizarse y contraatacar. Finalmente, Cartago fue sitiada por las tropas de Escipión el Africano y derrotada. Los legionarios romanos saquearon con especial violencia la ciudad, esclavizando a 50 mil personas e incluso se dice que vertieron sal en sus cultivos. Sin embargo, se recuperó, convirtiéndose en la segunda ciudad del Imperio Romano por cantidad de habitantes y en ella se levantaron teatros y acueductos. Cartago, renació de sus cenizas, como ave fenix,  pero nunca recuperó su antiguo poder.

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