"Detrás de cada Manifestación hay una inconmensurable Fuente"

La capital perdida de Siam

Tailandia

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La antigua ciudad de Ayutthaya es uno de las ruinas más importantes del mundo, tanto por la monumentalidad de sus edificios como por su refinamiento. Convertida en Patrimonio de la Humanidad en el año 1991, esta ciudad fue capital del reino de Siam entre el siglo XIV y el XVIII. En su época de mayor esplendor fue un emporio comercial de primer orden y gran refinamiento que incluso llego a ser comparada con París. A pesar del paso del tiempo, los templos, las torres y el ingenio de sus canalizaciones continúa generando enorme interés y atrayendo a miles de turistas.

Lo que actualmente es Tailandia estuvo siempre bajo la influencia de las dos grandes culturas de la región: India y China, hasta la llegada de los pueblos thai, procedentes del interior de China. Estos se asentaron en los exuberantes valles de los ríos y entre los frondosos bosques de esta zona tan lluviosa. Crearon varios reinos y principados que se enfrentaron en muchas ocasiones por el control de la zona, siempre bajo la mirada del reino jemer y su fabulosa capital de Angkor Wat. Seria finalmente, el reino Sukhothai quien liberase a Siam del influjo de los jemeres en el siglo XIII, hasta la creación del reino Ayyuthaya, que se convertiría en la principal potencia de Siam. Esto se vería confirmado con el saqueo de Angkor Wat por parte de Ayyuthaya, cuya realeza fue obligada a abandonar la capital jemer y trasladarse a la nueva capital siamesa. Comienza entonces el esplendor de esta gran ciudad.

La nueva capital siamesa fue ordenada construir por el rey Ramathibodi I, en un intento de alejar a la corte de la peste. Fue erigida en una isla situada en el punto de confluencia de tres ríos, lo que garantizaba abundancia de agua y cultivos. Además los ríos permitían acceder al océano y al comercio marítimo, pero estaba lo suficientemente lejos para protegerse de ataques marinos. La urbe fue diseñada con un estricto orden, con cuadrículas simétricas y caminos bien definidos que comunicaban las principales construcciones. Se construyeron grandes palacios y monumentales wat o templos budistas, el elemento fundamental de toda ciudad tailandesa, de los cuales destacan sus enormes torres. En los palacios habitaba el rey, figura divina e intocable para la cultura de esta región, considerado padre de la nación. Otro de los elementos a destacar es su muy sofisticado sistema hidráulico, que aprovechaba hasta la más mínima gota de agua.

La arquitectura tiene un fuerte componente ecléctico, una mezcla de elementos jemeres, chinos o indios, naciendo el primer estilo tailandés, muy rico en ornamentaciones. Ayyuthaya fue un gran emporio comercial, lugar de intercambio de maderas finas, sedas, metales preciosos, animales o especias. Ello atrajo a los embajadores europeos, de países como Holanda o Francia, llegando a establecerse relaciones diplomáticas con Versalles, a miles de kilómetros de distancia. Pronto surgieron tensiones entre estos dos países por el control de la región, intentando establecer misiones comerciales y convertir al monarca siamés al cristianismo. Sin embargo, estos planes se vieron truncados por las invasiones de los birmanos, que devastaron la ciudad y provocaron que fuese abandonada. A pesar de ello, las ruinas han resistido hasta ahora, mientras a su alrededor Siam creció hasta convertirse en la actual nación tailandesa. Situada muy cerca de la actual capital, Bangkok, es un lugar ineludible para todos aquellos que visiten este hermoso y fascinante país del Sudeste Asiático.

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