El fantástico castillo del Rey Loco

Neuschwanstein

0 561

Este encantador castillo es uno de los principales destinos de Alemania, con millones de visitantes por año. Construido en la segunda mitad del siglo XIX, cuando los castillos eran un lejano recuerdo romántico, ha sido alabado y denostado, como un lugar de fantástica belleza o un monumento al mal gusto. Fue erigido entre las montañas de Baviera por Luis II, el llamado Rey Loco, cuya curiosa vida se entremezcla con la de este castillo que parece salido de un cuento de hadas de Disney.

Luis II heredó el reino de Baviera y subió al trono en un momento de fuertes cambios. Lo que hoy conocemos como Alemania era a mediados del siglo XIX una constelación de reinos, ducados y margraviatos llamada Sacro Imperio Germánico, sin unidad política y bajo el liderazgo de Prusia. Bajo el impulso del llamado Canciller de Hierro, el prusiano Otto von Bismarck, la federación germánica se enfrentó a Dinamarca, Francia y Austria y se conformó el Segundo Reich, la primera Alemania unificada. El rey Luis II perdió todo su poder, quedando su título real en una formalidad. Hijo pródigo de Baviera, el rey pronto asombró a sus súbditos por sus excentricidades: se encerraba durante largo tiempo en sus castillos, solía cenar solo y acompañado de estatuas o mantenía alegres charlas con cercas de jardín.

Fascinado por el Romanticismo, el movimiento cultural de entonces, y por los espléndidos palacios y castillos de otras épocas, se dedicó a proyectar y erigir 3 monumentales baluartes en las montañas de Baviera. Junto a Herrenchiemsee y Linderhorf, Luis ordenó iniciar la construcción del majestuoso Neuschwanstein en 1869, en la localidad de Schwangau. El edificio sufrió muchas modificaciones por las dificultades económicas del rey sin corona para juntar fondos, viéndose obligado a tomar costosos empréstitos para culminar sus proyectos. Luis II ordenó levantar altas y esbeltas torres, un auditorio de dos pisos, una galería de trovadores y una gruta artificial con una cascada y una luna interior. El castillo mezcla muchos estilos, desde el bizantino hasta el gótico, en una amalgama desordenada de modelos sujeta a los caprichos del rey. Sus interiores fueron decorados profusamente. Destacan sus espléndidas vistas de los valles, montañas, el cercano desfiladero de Pöllat y los lagos.

Finalmente, Luis II fue recayendo cada vez más en su locura, afectado también por sus intentos de ocultar su homosexualidad. Encerrado en sus oscuras habitaciones, rechazaba ver a nadie. Sin embargo, Bismarck necesitaba un nuevo gobernante para Baviera y la sucesión se complicó cuando el sobrino de Luis fue ingresado en un manicomio, por ello se decidió apartarlo del poder. Encerrado en el castillo de Berg, sólo se le permitía salir para un paseo matinal junto a los cercanos lagos. Apareció muerto junto a su doctor en 1886, con señales de lucha y en circunstancias extrañas. Mientras, el espléndido Neuschwastein continúa maravillando a sus visitantes, escondiendo tal vez en sus entrañas de piedra el secreto de la misteriosa muerte de su excéntrico constructor.

Interior del castillo

You might also like More from author

Comments

Loading...