El artista de lo imposible

Dibujante fascinante

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M. C. Escher fue uno de los dibujantes más extraordinarios del siglo XX, famoso por sus dibujos imposibles, en el que lo onírico e imaginario parecen fundirse con la realidad. Su ciudad natal, la holandesa Leeuwarden, lo homenajea con una exposición en el Museo de Frisia, donde se hace un recorrido por su extensa y sorprendente carrera como dibujante, ilustrador, diseñador y maestro de los dibujos de un mundo imaginario y psicodélico.

La vida de Mauritius Cornelis Escher comienza en esta localidad holandesa en 1898. Tuvo poco éxito en los estudios ya que no llegó a concluir la secundaria y dejó la carrera de Arquitectura que había comenzado en Haarlem, por imperativo paterno. Sin embargo, Escher destacó pronto por sus dibujos y diseños y aprendió el oficio con el profesor de artes plásticas Samuel Jessurun, logrando dominar técnicas tan disimiles como el grabado en madera, el dibujo, litografías o el llamado grabado a media tinta, de gran complejidad. Sus dificultades financieras obligaron a sus padres a mantenerlo durante un largo tiempo. En 1922 comienza a viajar por Europa, visitando Suiza y finalmente Italia, país que adoraba y al que viajó repetidas veces pero en el que no pudo establecerse por la dictadura de Mussolini.

Un momento importante en su carrera fue la visita a Granada, en España, y sobre todo al palacio de época nazarí, la fastuosa y refinada Alhambra. Allí se asombró de los exquisitos diseños geométricos y las ornamentaciones islámicas, como los mocárabes de infinitas filigranas, las celosías o los diseños en los azulejos. Es sus obras se aprecia la influencia de este arte enrevesado y recargado. Continuó viajando por Bélgica y vuelve a Holanda, donde se asienta, resignado a dedicarse a la pintura de interior por el mal clima y usando su vasta imaginación como fuente de inspiración. Fue descubierto en 1954, por científicos y matemáticos que apreciaron sus extraordinarias producciones y grabados en los que la geometría y los fractales son una constante. Su fama explotó y se convirtió rápidamente en una celebridad por sus visionarios diseños, logrando independizarse económicamente de su familia.

Escher en su estudio

Realizó casi 3000 obras, entre grabados, litografías y dibujos, siendo un artista fecundo. Falleció en 1972, habiendo alcanzado el reconocimiento mundial. Si analizamos sus obras, en ellas la realidad y la ficción se entremezclan, llenos de paradojas visuales que desconciertan a nuestra mente. Figuras imposibles, paralelismos, caleidoscopios de imágenes, auténticos laberintos visuales, que lo hacen sobresalir como ninguno por sus ideas audaces. La geometría es muy importante, siendo desmenuzada y analizada exhaustivamente en las obras de Escher, quien se decía fascinado por ella. Son famosas sus teselaciones, sus habitaciones infinitas o sus edificios psicodélicos. Él decía que sus grabados no tenían ningún significado especial, en ellos solo plasmaba sus sueños, su infinita imaginación o aquello que le agradaba o llamaba la atención. Y sin duda, sus dibujos nos han inspirado y asombrado durante varias generaciones, siendo también un aporte fundamental para el cine y el arte.

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