La enzima salvadora

Una súper enzima

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A veces los accidentes pueden ser afortunados. Es lo que le ocurrió a un grupo de científicos cuando, sin querer, desarrollaron una bacteria capaz de descomponer el plástico, un material que tarda cientos de años en degradarse y que cubre cada vez más los océanos y ríos. Se trata, sin duda, de un gran paso hacia un futuro en el que los plásticos ya no sean un problema.

Un equipo de científicos de EEUU y Reino Unido se encontraba estudiando una bacteria que se ha encontrado en los vertederos japoneses. La ideonella sakaiensis ha desarrollado alteraciones que le permitieron alimentarse de los plásticos, lo que llamó la atención de los especialistas y decidieron analizarla. Sin quererlo, desarrollaron a partir de esta bacteria original, otra mucho más potente, que inició el proceso de descomposición del plástico en unos pocos días. Un modelo en 3D de la súper enzima fue presentado en Oxfordshire, Inglaterra. Se espera que pueda ser usada en el futuro para acelerar la descomposición de este material en los vertederos y centros de reciclaje, pero aún se necesitan más estudios y avances para que pueda ser usada masivamente.

Los plásticos son un auténtico dolor de cabeza en la actualidad, se calcula que unos 8 millones de piezas de este material terminan cada año en el océano. Allí incluso llegan a conformar islas de material del tamaño de México. Además su fabricación es cara, contaminante y se utiliza un recurso no renovable, el petróleo. Por ello, se están desarrollando diversas iniciativas para reducir su uso, como la prohibición o el cobro de las bolsas plásticas o el desarrollo del polietileno furanoato (PEF), un material alternativo. En algunos países de Europa incluso se estudia prohibir las botellas plásticas en unos años.

Los plásticos o polímeros son fabricados desde hace siglos. Los primeros en usar estos polímeros fueron los pueblos mesoamericanos que desarrollaron y realizaron los primeros objetos de caucho (1600 antes de Cristo), logrando que el látex obtenido de los árboles de hule se solidificara, haciendo bandas elásticas o bolas. Siglos después, en 1839, en EEUU y Gran Bretaña logran que el caucho se endurezca y soporte el frío (vulcanización del caucho) y en 1909 se desarrolla la baquelita, el primer plástico sintético. En los siguientes años, se desarrollan nuevas variantes, cada vez más sofisticadas que lo convierten en un material muy usado en cualquier parte del mundo. Vinculado inicialmente a la industria automovilística y los neumáticos, pronto se desarrollan envases, juguetes o cualquier tipo de aparato hecho de plástico. Ahora, si embargo, el objetivo es eliminar el exceso de este material y lograr que su uso se vuelva sostenible.

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