El misterio de las ciudades perdidas de Brasil

La ciudad Z

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La exploración del continente americano estuvo llena de leyendas sobre ciudades perdidas. Desde El Dorado hasta la mítica Ciudad Z. Este último caso fue el que impulsó varias expediciones al interior de Brasil, basándose en un manuscrito que describía una avanzada ciudad en la selva. La búsqueda estuvo llena de infortunios y aventuras, incluida la desaparición de un coronel inglés, Percy Harrison Fawcett, pero permitió el descubrimiento del interior del continente.

Manuscrito 512 con los símbolos detallados

Uno de los orígenes de las afirmaciones sobre las ciudades perdidas esta en el llamado Manuscrito 512, un viejo documento que estuvo juntando polvo durante años en la Biblioteca Nacional de Brasil de Rio de Janeiro. Fue redescubierto en 1839 por un naturalista y su contenido llamó la atención, en un momento en el que Brasil intentaba consolidarse como nación con raíces históricas. En el documento, lamentablemente muy deteriorado por las termitas, se narra el descubrimiento de una ciudad perdida en el interior del continente por una expedición de portugueses en 1753. La urbe fue descrita como muy desarrollada, con grandes edificaciones, pórticos, estatuas y ricas minas de oro y plata. Se incluían también unos símbolos del alfabeto que se usaba en la ciudad y copiados por los expedicionarios.

Este Manuscrito 512 generó fuertes reacciones y pronto se hicieron expediciones al interior del continente para intentar localizar esta ciudad perdida. La primera de ellas fue la del canónigo Benigno José de Carvalho en 1840, financiada por el Instituto Histórico, que investigó la provincia de Bahía, por entonces inexplorada. Tras entrevistar a lugareños que hablaban de una antigua ciudad destruida por terremotos, la expedición se centró en la Sierra de Sincorá, donde los exploradores sufrieron el azote de las enfermedades y el rigor de la intemperie sin lograr nada. Posteriormente, otro investigador, Manoel Rodrigues de Oliveira, continuó con estas pesquisas, encontrando algunos objetos, que sin embargo fueron considerados restos de antiguos mineros de época colonial.

A principios del siglo XX el coronel Percy Harrison Fawcett es enviado como veedor británico en un conflicto fronterizo entre Brasil y Bolivia. Se internó en el salvaje Mato Grosso adonde realizó varias expediciones, logrando mantener una buena relación con las poblaciones indígenas y cartografiando amplias zonas. A partir de estas exploraciones, desarrolló una teoría sobre la existencia de una antigua y desarrollada civilización bajo las selvas brasileñas, la cultura atlante, con adelantadas tecnologías. Como prueba utilizaba una estatuilla de basalto negro que no se pudo datar. Estudió viejos documentos y se basó en el Manuscrito 512, para defender esta teoría de la llamada “ciudad Z” que lo llevó a organizar una última expedición en 1925 junto a su hijo Jack y un compañero. El explorador se internó en la selva, pero desapareció sin dejar rastro, siendo su destino uno de los grandes misterios de la Historia.

Posiblemente, Fawcett murió presa de las enfermedades o asesinado por las tribus de la jungla, pero nunca fue encontrado. Sea como sea, el misterio de las ciudades perdidas nunca fue aclarado, pero desde 1977, la deforestación ha hecho emerger estructuras como los llamados Geoglifos de Acre que muchos han relacionado con la “ciudad Z”. La inmensidad de la selva aún esconde muchos secretos. Pero, estas expediciones permitieron cartografiar los rincones de Brasil y explorar el país, sacando muchos espacios en blanco de los mapas. Buscando su pasado, Brasil se encontró a si mismo.

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