El Tiempo ¿una prisión?

El reloj de la vida

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Una gran parte de la sociedad vive encapsulada en algo que marca las pautas de todos sus movimientos y es el tiempo. Una herramienta que puede traspasar las fronteras de la gravedad y que en cambio, debido a su mal uso, es hoy en día la mayor barrera existente en la sociedad. El concepto actual que tenemos del tiempo es un muro sólido que año tras año crece a lo largo, cegándonos del influjo del cosmos, y a lo ancho, evitando el contacto con el otro. Cada individuo dedica buena parte de su vida a mirar el reloj que decora su muñeca, el celular o la computadora para planificar, según la hora, qué es lo que debe de hacer; sin plantearse el cómo o el desde donde o el para qué.

Pero el ser humano de a pie, ese que se levanta a las 6 o 7 de la mañana, ese que trabaja incansablemente durante 8 u 12 horas seguidas, ese que tiene ampollas en las manos y en el alma, ya casi se le ha olvidado que puede elegir. “Tengo que pagarle el colegio a mi hijo, los medicamentos a mi madre, el alquiler de mi vivienda, la paga a mi exmujer, la cuota de mi auto, el monotributo, el médico, el transporte, la comida, unos días de vacaciones, la computadora, el celular, el reloj”.

Estos pensamientos son los que inducen a sentir el tiempo perdido y una vida vacía. Pensamos que el tiempo es en verdad un instrumento para ganar dinero o para perderlo. Y por ello, la vida se torna en una carrera de postas, donde hay que generar más dinero que solo es posible dominando, o estirando el minutero. De esta manera se produce más frustración porque aquello que un día soñamos, que un día imaginamos,… se difumina entre las nieblas del pasado; porque aquella chispa de divinidad o de grandeza que sentíamos, hoy se perdió entre los múltiples tic-tacs, prisioneros de conceptos que un día alguien escribió como verdad y que los tomamos como propios. Nos negamos quizás a ser felices, porque quedamos atrapados en el tiempo que otros crearon, sin darnos cuenta que en verdad podemos ser creadores del nuestro.

El amor es el espacio y el tiempo medido por el corazón

Marcel Proust

Pero ¿y si les contara que en realidad, el tiempo puede ser utilizado para navegar por el espacio o para impulsar la imaginación, o incluso para crear una realidad más acorde a lo que cada uno ES? ¿Y si les dijera que en realidad ese tiempo que marcan las agujas es un tiempo fabricado? Porque el verdadero instrumento del tiempo reside dentro de ti. En tu latido. Y éste es el que ha de guiarte cada momento de tu existencia; es el que te va a decir por donde seguir y qué escenarios hay que transformar. Tu latido va a generar amor en cada acto cotidiano, te colmará de fuerza para crear vínculos, los cuales sentirán tu brillo. Pero lo más destacable es que comprenderás que tu vida es importante y que debes vivirla en libertad y en plenitud para que ese latido nunca se apague. Si algún día éste se detiene, será para experimentar la inmensidad de tiempos que hay allá afuera, en el infinito cosmos que rodea tu existencia.

Tómate un poco de “tiempo” y navega entre tus propias dimensiones, analiza qué cosas son las que te hacen feliz y de a poco anda desechando aquellas que no te aportan nada. Sé práctico y escucha a tu corazón, porque es él quien te dice siempre las verdades. Mañana será un nuevo día y las agujas de tu reloj volverán a marcar las 7 de las mañana para que inicies un nuevo amanecer sin olvidar que, ese reloj es de fábrica y que tu Conciencia es la que crea infinidad de relojes físicos y cósmicos. No seas prisionero y ten el tiempo a tu favor.

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