Océanos sagrados

Son parte de la historia de la Humanidad

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Los océanos cubren gran parte de nuestro planeta con su manto azul. En estas vastas masas de agua han nacido leyendas y mitos, han sido hogar de muchos dioses y monstruos. Los océanos fueron temidos y venerados por el hombre desde tiempos inmemoriales. Son también fuente de vida, de alimento y de energía. Miles de especies animales y vegetales habitan en ellos. Belleza y misterio van de la mano en los océanos de nuestro planeta.

  • Muria, Atlántida fueron civilizaciones que se desarrollaron en “Ciudades Mar”
  • Sirio B, estrella aqua – espejo de nuestro Universo Local ofrendó parte de sus aguas a nuestra Tierra y por ende el ser humano compartimos esa misma vibración sagrada, ya que, dentro de nuestro organismo albergamos un 75% de ella.

No hay que olvidarse que en un principio nuestro planeta era todo agua. Pero veamos qué papel juegan los océanos en nuestra era.

  • Cubren el 71% de la Tierra.
  • Hay 5 océanos: el Atlántico, el Pacifico, el Indico, el Antártico y el Ártico.
  • El punto mas profundo se encuentra en la Fosa de las Marianas, con mas de 11 mil metros.
  • Dentro del agua, la luz solar penetra sólo 200 metros.
  • Contiene sustancias solidas en disolución, siendo el cloro y el sodio (sal marina) la mas común.
  • Las mareas son provocadas por la atracción gravitatoria del Sol y la Luna.
  • Las corrientes marítimas son el movimiento superficial de las aguas. Hay 28 corrientes en el mundo.
  • El Día Mundial de los Océanos se celebra el 8 de Junio.
  • Las especies acuáticas representan el 94% de toda la vida planetaria
  • Bajo el manto oceánico se encuentra la mayor montaña del mundo. Mauna Kea, con más de 10.203 metros
  • Las olas pueden alcanzar hasta 34 metros.
  • La mayor mina de oro se encuentra dentro del océano.
  • La verdadera historia de la humanidad está entre las aguas.
  • Es el mayor conductor de energía, potencia, limpia y transmuta emociones, pensamientos y hasta la salud.

“Mucho antes de vislumbrarse el mar, se oye y se adivina el temible elemento. Primero un rumor lejano, sordo y uniforme. Poco a poco cesan todos los ruidos dominados por aquél. No tarda en notarse la solemne alternativa, la vuelta invariable de la misma nota, fuerte y profunda, que corre más y más, y brama”

Jules Michelet

 

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