Hinduismo, filosofía milenaria

Sus principios

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El hinduismo, intrínsecamente relacionado con el subcontinente indio, no puede ser considerado solo una religión. Es más bien un amplio y complejo cuerpo socio-religioso, compuesto por innumerables sectas, disciplinas espirituales, cultos y sistemas filosóficos. Es una tradición espiritual muy profunda, con múltiples facetas, que abarca desde filosofías altamente intelectuales hasta las prácticas de adoración del pueblo. ¿Cuáles son los pilares de este pensamiento?

La fuente espiritual del hinduismo radica en los Vedas, colección de antiguas escrituras hechas por sabios anónimos, los llamados videntes védicos, escritos en sánscrito antiguo. De entre estos, hay que destacar los llamados Upanishads, que contienen la esencia del mensaje espiritual hinduista. La base del pensamiento hindú se encuentra también en el famoso Bhagavad Gita, el poema espiritual más famoso de India, que transmite el diálogo entre el dios Krishna y el guerrero Arjuna. El dios aconseja al guerrero, mientras este se encuentra inmerso en una batalla, metáfora del conflicto interno de las personas en busca de la iluminación.

La base de esta instrucción está en la idea de que la multitud de cosas que nos rodean no son más que manifestaciones de una única realidad, llamada Brahman. Algo infinito que trasciende a todas las cosas, que unifica y que no puede ser racionalizado. La manifestación del brahmán en el alma humana es Atman, siendo los dos la misma cosa. La comprensión de la realidad compuesta por este todo único es el principal objetivo del hinduismo. La divinidad que está en todas las cosas y todos nosotros, y que en definitiva es la realidad ultima.

Aquello que es la más fina esencia, el alma de todo este mundo. Esa es la Realidad. Eso es Atman. Eso eres tú.

Brihad-aranyaka Upanishad, 1.4.6

Los hindúes consideran que el mundo es un continuo devenir, simbolizado en las leyendas como la continua transformación de Dios en el mundo para volver a ser Dios nuevamente. A esto, lo denominan lila, el teatro divino del supremo, la capacidad que tiene de crear todas las facetas de nuestra vida mundana. El ser humano se confunde, piensa que las diferentes formas que tiene la divinidad de mostrarse ante nosotros son la realidad, cuando esto no es así, ya que la realidad se encuentra en un único elemento divino (brahmán). Las personas están por lo tanto bajo una especie de embrujo, que ellos llaman maya.

El objetivo es por lo tanto aclarar nuestra visión y liberarnos del maya y también del karma. Este último concepto significa estar atados al mundo y a sus consecuencias. Una vez que nos hayamos librado de todo esto, seremos capaces de ver al brahmán, y entenderemos que formamos una unidad divina con todo lo que nos rodea, actuando en consecuencia. Estaremos por encima del devenir de la obra divina.

¿Cómo podemos lograr acceder al brahmán? Para la liberación, el hinduismo propone tres vías diferentes, de acuerdo a la evolución de cada persona. Por un lado está el camino más intelectual y metafísico, el Vedanta, que se apoya exclusivamente en los Upanishads. Entre sus principales teóricos esta Adi Shankara. También está el camino de “acoplar” el cuerpo a la divinidad, a través del yoga que incluye entrenamientos físicos y disciplinas mentales. Y por último, el más común para la mayoría de los indios, mediante la adoración de diversas deidades, siendo las principales Shiva, Vishnú y Shakti. Conforman la Trinidad (trimurti)

  • Shiva: con diversas formas, es el bailarín celestial, que representa la continua creación y destrucción.
  • Vishnú: preservador del Universo, de la bondad. Habita en el paraíso y de sus pies nace el sagrado río Ganges.
  • Shakti: también conocida como Madre Divina. Representa la energía femenina en el mundo y la creación. A veces manifestada como esposa de Shiva.

El panteón hindú es infinito, con mucha presencia de figuras femeninas, demostrando la importancia que se le da a las mujeres y su gran poder sensual. Sin embargo, a pesar de este politeísmo, la realidad última es que todos los dioses son el mismo, esa entidad divina que se encuentra en todas las cosas y en todos nosotros. Esta multiplicidad es solo otra treta del supremo, para demostrarnos que a pesar de que intentemos constantemente clasificar y separar la realidad, esta es una sola.

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