El Excalibur toscano

En la Abadía de San Galgano

0 2.089

En las feraces campiñas de la Toscana, a pocos kilómetros de la ciudad renacentista de Siena, se encuentra la Abadía de San Galgano. La construcción, antaño muy poderosa y rica, no es más que un conjunto de ruinas y muros vacíos, pero destaca una capilla, en la que hay una espada clavada en una piedra. La espada se encuentra muy deteriorada y según diversos estudios es del siglo XII y pudo haber pertenecido a San Galgano.

La épica historia de Arturo Pendragón y su Mesa Redonda tiene un lugar destacado para Excalibur, la espada clavada en un peñasco. Sólo quien lograse extraerla, seria digno de ser monarca de Inglaterra. Pero, hay teorías que apuntan a que esta leyenda pudo inspirarse en san Galgano y la espada de su abadía. La semejanza a la leyenda inglesa es evidente, ¿pero qué sentido tiene esta espada clavada en la roca?

Galgano Guidotti era un aristócrata dedicado a los lujos y el derroche, un caballero orgulloso y violento como tantos otros príncipes italianos. Pero, según la tradición, tuvo una visión del arcángel San Miguel que le hizo arrepentirse y decidió iniciar una vida de ermitaño dedicado al rezo y a la contemplación. A pesar de las burlas de su familia que lo consideraban loco, acudió al monte Seipi donde se le volvió a aparecer San Miguel. Su caballo se encabritó y cayó al suelo. Fue entonces cuando el arcángel le pidió que abandonara los placeres mundanos. Galgano dijo que eso era tan fácil como atravesar una roca con una espada, pero agarrando su arma la introdujo en una roca cercana y allí quedó, como muestra del milagro y símbolo de su renuncia a lo material.

Bendecido por el papa Alejandro III, el santo vivió de forma ermitaña

A su muerte fue canonizado y para alojar a la piedra se construyó una capilla llamada “Rotonda della Spada” y una abadía en torno a la tumba del santo. La abadía prosperó y adquirió poder y riquezas, mientras pasaban los siglos. Pronto estuvo bajo el control de la poderosísima Orden del Cister, fundamental en el siglo XIII, protegida por emperadores y monarcas. Pero el paso del tiempo fue afectando a las construcciones de estilo gótico y quedando en ruinas. La espada, continua allí, clavada hasta la empuñadura y formando una cruz.

Ante las denuncias de que la espada pudiera ser una falsificación, la Universidad de Pavía realizó estudios que permitieron datarla en el siglo XII. Junto a la espada, la capilla también conserva unas manos momificadas, que según la tradición son del hombre que intentó asesinar al santo y que fue devorado por lobos. Las manos también fueron datadas de ese siglo.

En 1992, la roca se partió cuando un hombre intentó sacar la espada, por lo que se decidió protegerla con una cúpula plástica y soldar el peñasco.

La historia de San Galgano fue investigada y recopilada por el académico Mario Moiraghi, realizando comparaciones con los héroes medievales Percival y Arturo. Fue el primer santo al que se le realizó una canonización a través de un proceso formal de la Iglesia, por lo que la mayoría de los datos que poseemos de él, son de su santificación de 1185, poco después de su muerte.

Otro elemento importante es el de la poderosa simbología que tiene la capilla de la espada, la Rotonda della Spada.  Primero, es circular, lo que muchos lo relacionan con la mesa redonda de Arturo. La cúpula tiene detalles circulares que hacen pensar en un cáliz o incluso en el Santo Grial, con forma de recipiente. Está decorado con frescos alegóricos realizados ya en siglo XIV, que lamentablemente se encuentran muy deteriorados, pero hacen referencia a los santos y ángeles que acompañan y custodian a Galgano y a la espada, así como a la Anunciación.

Si comparamos esta historia con la artúrica para analizar cuál es anterior, la tradición apunta a que Arturo, era mucho más antiguo que San Galgano, concretamente del siglo VI. Pero realmente, no se ha encontrado ninguna muestra material o escrita que demuestre la existencia de Arturo en aquella época. Historiadores como Beda o Gildas, de la época, nunca lo mencionan. Y el origen de su historia se encuentra precisamente en el siglo XII, en lo escrito por Godofredo de Monmouth y más tarde por el poeta Chrétien de Troyes, contemporáneos a San Galgano. La influencia del santo en el mito británico pudo ser real. El debate está servido.

Sea como sea, el conjunto de San Galgano tiene un aura especial. A pesar de su deterioro, fue reparada en 1926 y conserva su antigua grandeza. Muestra de ello es que sirvió de escenario para Juliette Binoche en la película “El paciente inglés”.

You might also like More from author

Comments

Loading...