Los misterios del pais de Punt

Un lugar perdido

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En Deir el Bahari, Egipto, se encuentra el célebre templo dedicado a la faraona Hatshepsut. En las paredes de esta construcción, aparecen bajorrelieves mostrando una vegetación exuberante de palmeras, sicomoros, figuras de hombres bajos y vientres prominentes, fieras salvajes,… Estos relieves se refieren a un misterioso país, situado al sur de Egipto y más allá de Nubia, al cual se enviaron expediciones para obtener suministros.

“Traen muchas maravillas y toda clase de productos típicos de la Tierra de dios, por los que tu Majestad les envió: montones de terrones de mirra y árboles de mirra fresca, plantados en el patio de ceremonias para ser vistos por todos los dioses” dicen las inscripciones de las estelas del templo de Deir el Bahari

Mapa de Egipto en su máxima expansión y la posible localización del País de Punt al Sur

Pero, ¿cuál es este misterioso reino del Sur? Los egipcios hablan del país de Punt, situado en algún lugar de la costa del Mar Rojo y el Índico. Aún no ha sido localizado, pero se cree que pudiera estar en las costas de lo que hoy es Somalia o Eritrea. Era un lugar de grandes ríos, con abundantes árboles, donde habitaban unas gentes de baja altura en una ciudad de cabañas, dedicados al comercio.

Allí, diversos faraones enviaron varias expediciones para obtener suntuosas mercancías destinadas a la nobleza, los templos y los propios palacios de la monarquía: maderas de lujo como el ébano, marfil, pieles de pantera, oro, canela, leones, monos,… Pero, sobre todo, el incienso y la mirra, tan necesarios en los santuarios y templos, como ofrenda, considerado un símbolo de los dioses y de su presencia. Incluso, llevaban árboles de mirra, que serían plantados en los palacios. También, se usaba para fabricar los famosos perfumes egipcios, apreciados en todo el mundo antiguo por sus sofisticadas fragancias.

Siervos transportando árboles de mirra

El primer registro de estos viajes a Punt se tiene ya en el 2500 antes de Cristo, bajo la egida del faraón Sahura, para traer oro, monos, mirra y maderas preciosas. Quedó registrado en la Piedra de Palermo. También, Pepi II envió una misión “a un lugar situado en la costa de Somalia” y posteriormente Mentuhotep III, dejando inscripciones en el Wadi Hammamat (ruta comercial) donde se narra la expedición. Pronto, este misterioso país ya era mencionado en cuentos y poemas de Egipto, siendo un elemento más del acervo cultural.

Sería la expedición enviada por la reina Hatshepsut, en el 1490 antes de Cristo, la que nos aporta más información gracias a los relieves del templo de Bahari. Una flota de barcos atravesó el Nilo y el Delta para llegar al Mar Rojo, a través del canal Wadi Tumilat (el antecesor del Canal del Sinaí). Tras varios meses, las cinco naves llegaron a las playas de Punt, donde fueron recibidos por el rey Perehu, la reina Aty, que era obesa y algo deforme y sus hijos. El rey llevaba una pierna revestida con aros de bronce. Los egipcios remontaron otro río, para llegar a la ciudad capital, formada por chozas a las que se accedía mediante escaleras. A los habitantes se los muestra con piernas gruesas, pelo con trenzas y barbas en punta. En honor a los recién llegados se realizó un banquete en honor a la diosa Hathor, que era venerada en Punt, y a Amón, dios supremo egipcio.

Hombres y mujeres de Punt

Posteriormente, los expedicionarios volvieron a Egipto cargados con las suntuosas mercancías, ganándose el reconocimiento de la faraona. Entre ellas, había un bloque de granito rosa, símbolo de la unión de las dos divinidades (Hathor y Amón). Estas misiones comerciales funcionaban también como contactos diplomáticos, algo relacionado con el deseo de los egipcios de mantener bajo control a los extranjeros de más allá de las fronteras, considerados bárbaros que ponían en peligro el orden universal. La relación con Punt fue larga, a través de los años y fructífera, ya que aparte de mercancías, obtenían siervos y los famosos enanos, tan apreciados por los egipcios por su vinculación al dios enano Bes.

Lamentablemente, se desconoce dónde estaba situado este lugar. Una de las causas es que los caminos eran secreto de Estado. Por ello, Punt es otro de los países perdidos de la Historia. Un lugar lleno de misterios, sinónimo de lo “exótico” para los egipcios, el lugar donde se decía que habitaba el dios Ra y por donde el Sol salía cada mañana.

 

Relieves de Deir el Bahari

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