"Detrás de cada Manifestación hay una inconmensurable Fuente"

El pan de Toni

La tentación del pan dulce

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En estas fechas navideñas, en cualquier mesa no puede faltar el tradicional pan dulce o panettone. Relleno de frutas abrillantadas y secas en su versión más común, tiene multitud de variantes, desde chips de chocolate a incluso helado. Pero, ¿cuál es el origen de este clásico de las fiestas en Argentina y cómo llegó a nuestro país?

Su origen se encuentra en Italia, en la ciudad norteña de Milán. Las historias y leyendas sobre su nacimiento son varias, pero todas concuerdan en el siglo XV, cuando esta ciudad era un próspero núcleo comercial y aristocrático, donde todo se llevaba a su máximo refinamiento. Una de las leyendas cuenta que en la corte del signore de Milán, Ludovico Moro, al final de un espléndido banquete y lleno de las mayores exquisiteces, el azorado pastelero se dio cuenta de que se le había quemado el postre. Desesperado, recurrió al ayudante de cocina Antonio, quien preparó rápidamente un pan dulce cubierto de manteca y relleno de confites y frutas secas que habían sobrado del festín. Al soberano le gustó tanto que pidió saber quién lo había cocinado y le presentaron a Antonio, bautizando el “pan de Toni” que más tarde sería el panettone.

Otra leyenda cuenta que un aristócrata milanés, Ughetto Atellani de Futi, conocido como Toni, se hizo trabajador de un pastelero para demostrar su amor por la hija de este. Inventó el pan dulce lleno de frutas y su éxito lo llevo a ser conocido como el pan de Toni, que la gente compraba en abundancia. Durante los siguientes siglos su popularidad fue creciendo y extendiéndose por toda Italia y otras partes del mundo, hasta que en el siglo XX fue industrializado y se convirtió en el dulce navideño por excelencia. Se consume en otros países de Europa como producto de importación, pero gracias a la inmigración italiana se ha consolidado sobre todo en países de Sudamérica, siendo Perú el segundo país donde más se come en el mundo.

A la Argentina llegó de la mano de los contingentes italianos, quienes continuaban con la tradición de su tierra en los pequeños hornos de leña de sus hogares. A finales del siglo XIX, el italiano León Antonio Marcolla, oriundo de Trento, tuvo la ocurrencia de vender el panettone en cestas de mimbre por las casas, teniendo un enorme éxito y desde entonces se expandió por todo el país. Actualmente, el pan dulce tiene cada vez más variantes, algunas de ellas más atrevidas que otras con dulce de leche, helado, chocolate o incluso sin relleno. Pero, las dos clases tradicionales siguen llevando el nombre de sus ciudades italianas de origen. El genovés, relleno con almendras, nueces, avellanas, pasas de uva, frutas abrillantadas y cáscara de naranja; y el veneciano, con chips de chocolate. También pueden tener coberturas de chocolate, azúcar o glaseado. Sin duda, este regalo dulce italiano sigue siendo sinónimo de Navidades y del placer de una buena comida.

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