Tocar lo que no vemos

Nuevos inventos

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El tacto nos aporta temperatura, textura, presión, cariño o rechazo. Es la mayor forma de conexión y de contacto con la realidad que nos rodea. Por todo ello, las empresas intentan desarrollar innovaciones y nuevas tecnologías que nos permitan desarrollar y estimular este sentido, muy relegado con respecto por ejemplo a la vista o el oído. La posibilidad de tocar o palpar cosas o incluso personas que no vemos o que están a muchos kilómetros está muy cerca de ser real.

El estudio de las formas de contacto físico entre las personas es una ciencia fascinante. La acción de tocar es una  poderosa forma de comunicación no verbal, y nos muestra la importancia que tiene el sentido del tacto para cualquier persona. Ha habido interesantes estudios sobre el tema, que aportan conclusiones muy interesantes: Tom Chiarella en 2006 escribió un artículo en el que explica el tema del apretón de manos, que suele ser la primera forma de contacto dentro de un ámbito laboral y llegó a la conclusión de que este acto transmite mucho sobre el carácter de la persona. Si se estrecha con fuerza es una muestra de confianza en uno mismo, al contrario que si se hace débilmente. Otro estudio en 1977 (Henley) estudiaba la interacción entre un empleado y su jefe, teniendo el jefe la prerrogativa de palmear amigablemente al empleado como forma inconsciente de demostrar su poder sobre el otro.

Por ejemplo, cuando felicitamos a alguien y aparte le damos palmaditas en la espalda, reforzamos el mensaje hacia la otra persona. Sin embargo, el contacto varía de una cultura a otra. Para los japoneses el tacto físico con otras personas es nulo y se considera una falta de respeto, mientras que para otros como italianos o los argentinos, el contacto es muy alto, con abrazos, palmadas o cualquier otro tipo de acercamiento. Todo esto nos demuestra la importancia del tacto, aunque no siempre seamos conscientes de ello. Es por ello que, en las empresas de tecnología y los laboratorios se busca desarrollar la llamada técnica háptica, la posibilidad de hacernos creer que estamos tocando algo real de forma artificial. Esto nos llevará a un nuevo estadio tecnológico en el que podamos “palpar” el mundo virtual.

El universo de los simuladores de realidad virtual es el nuevo filón de videojuegos y del entretenimiento informático, mediante el uso de cascos y gafas que crean estas ilusiones en 3-D. Pero, también se usan en otros campos, como por ejemplo para el entrenamiento de pilotos aéreos o para médicos en prácticas. En el campo de la simulación del tacto, se ha ido mucho más lentamente pero ya se están dando los primeros pasos. Un ejemplo de estas primeras simulaciones son la vibración del celular o los joysticks de los videojuegos, pero se quiere ir mucho más lejos. La empresa Haptics de Bristol, Inglaterra, se encuentra ideando lo que será un control remoto invisible de nuestra televisión. Mediante ultrasonidos crean puntos focales, es decir, ondas de sonido concentradas y suspendidas en el aire que nosotros podremos tantear y tocar como si fueran los botones del control remoto para cambiar de canal o subir el volumen.

Otro ejemplo es el guante innovador que se está desarrollando en la Universidad Simon Fraser de Canadá. El llamado Flex-N-Fell permite transmitir el movimiento de nuestra mano a una persona situada en cualquier parte del mundo. Al ponerte el guante, los movimientos que realices se convierten en impulsos que se envían mediante una señal de wi-fi que simula el toque o las caricias de una mano para la otra persona. Otra posibilidad que se está desarrollando es que los médicos, al usar cirugías robóticas, puedan sentir el tacto de lo que hacen para lograr mejor precisión. Será sin duda, un mundo completamente nuevo, lleno de nuevas experiencias. Sin embargo, estas revolucionarias tecnologías aún necesitarán de unos años más para convertirse en una realidad.

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