Oumuamua: el visitante interestelar

De procedencia desconocida

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El pasado 19 de octubre se descubrió un objeto que sorprendió a los astrónomos. Se trata de un objeto alargado, con tonos oscuros y rojizos, procedente de algún lugar desconocido del Universo, fuera de nuestro Sistema Solar. El hallazgo ha llamado la atención de los especialistas ya que se trata de un objeto nada semejante a lo que se había visto hasta ahora e incluso se está estudiando por si tuviera algún elemento de vida extra-terrestre. Es posible que lleve miles de años orbitando entre las profundidades del Universo.

Posible trayectoria del objeto

Como suele ocurrir en estos casos, un grupo internacional de diferentes personas liderados por el Instituto de Astronomía de Hawaii realizó este descubrimiento usando el telescopio Pan STARRS 1. El objeto fue avistado primero en la constelación de Lyra, a unos 32 millones de años luz de nuestro planeta y se espera que pase junto a Júpiter en mayo del año 2018 y a Saturno en 2019. Posiblemente, desde allí viajará hacia la constelación de Pegaso. La importancia de este descubrimiento radica en que se trata del primer objeto interestelar observado y documentado, del que se había teorizado pero que nunca se había podido probar. El objeto circula a 26 km por segundo y se mueve rápidamente entre los vacíos del Universo. La naturaleza de estos visitantes imprevistos en nuestro Sistema Solar es estudiada por la comunidad científica para predecir posibles impactos contra nuestro planeta.

Pero lo interesante no termina aquí. Su forma desconcertó a los especialistas ya que es muy alargado, 10 veces más que de ancho, algo que nunca se había visto. Posee unos 400 metros de diámetro. Su brillo aumenta cada 7 horas, lo que podría decirnos que está en continua rotación y que el material que lo compone es de gran dureza. Es oscuro y con brillos rojizos, debidos seguramente a la radiación recibida de las estrellas en sus viajes interestelares, y a la presencia de metales como el hierro. No contiene agua ni hielo, y tampoco deja una estela, lo que dificulta su caracterización como meteorito o cometa. Al acercarse al sol, no se vaporizó ni se encendió como suele suceder, lo que obstaculiza su localización.

Sobre la posibilidad de si fuera un objeto no natural, la ciencia no lo considera posible. A pesar de ello, el Instituto SETI encargado de buscar vida extraterrestre ya se encuentra monitoreando y estudiándolo por si se tratase de otra cosa. El nombre elegido para denominar a este objeto fue un término hawaiano: Oumuamua, que viene a significar “centinela” o “mensajero” de las estrellas. El origen de este Mercurio estelar es una incógnita, ya que la posibilidad de que procediera de la constelación de Lyra, concretamente de su estrella más luminosa, Vega, fue desechada. Sobre su extraña forma pudiera deberse a la explosión de una supernova o a objetos que chocaron y se aglutinaron por la fuerza del impacto. Sea como sea, los interrogantes son muchos y todos los grandes telescopios del mundo como los de Chile o Hawaii no dejan de observarlo con fascinación, hasta que vuelva a las profundidades del Universo. Quien sabe si esta vez la facción científica pueda mirar más allá de sus ojos empíricos y sentir una frecuencia que les lleve – como las ondas de holón – a otras estratosferas de la conciencia, para poder sentir que todo lo que nos rodea es vida.

Via Grandes observatorios del mundo Amenaza de los asteroides Programa SETI

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