El secreto de Tutankamón

El descubrimiento de Howard Carter

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En el Atiguo Egipto, un joven faraón falleció y fue enterrado apresuradamente. Miles de años después, un excavador ingles descubría la tumba casi intacta de Tutankamón, la KV62. Se cumplen este mes 95 años de este hallazgo excepcional que cambió la egiptología para siempre. Recordamos las curiosidades que rodean este evento, lleno de misterios e incluso de una maldición que arremetió contra los que desenterraron al rey.

Valle de los Reyes

A los 17 años, un joven Howard Carter llama la atención de una sociedad inglesa de egiptología, por sus dibujos. Se le ofrece la posibilidad de viajar a Egipto, en una época dorada para las excavaciones y las momias, y el aceptó encantado. Participó en numerosas excavaciones, dibujando y aprendiendo los secretos de la arqueología de la época. Pronto se convirtió en inspector de antigüedades. Se puso en contacto con el noble y rico lord Carnarvon, logrando que lo financiase en sus expediciones y acudió a la antigua ciudad de Tebas. Sin demasiado éxito, decidió continuar sus excavaciones en el Valle de los Reyes, en Luxor, donde los faraones se enterraban en hipogeos excavados en la roca, tiempo después de la época de las pirámides.

En 1907 una expedición liderada por otro egiptólogo, Theodore M. Davis, encontró una pequeña cámara con restos funerarios de un faraón llamado Tutankamón. Carter, conocedor de estos descubrimientos se interesó en este rey e inició sus excavaciones. Desesperado por la falta de resultados, tuvo que suplicar a lord Carnarvon que le extendiera un año más los fondos. Una leyenda urbana cuenta que fue un niño egipcio de 10 años el que encontró el famoso primer peldaño de la tumba, por pura suerte y casi 100 años después, sus descendientes siguen defendiendo la veracidad de la historia. Era noviembre de 1922 y se estaba por hacer historia.

Momento de la entrada a la cámara cerrada

Con enorme minuciosidad fueron descubriendo las estancias de la tumba. Una entrada, una escalera y un pasillo que daban pasó a una puerta que conservaba los sellos intactos de época faraónica. Carter sobrecogido por el hallazgo decidió avisar a su mecenas para que se presentase en Luxor. Lord Carnarvon poco menos que tomó el primer barco y llegó rápidamente a Egipto, donde lo esperaba el excavador. El 24 de noviembre se rompieron los sellos y entraron en una antecámara atestada de objetos. Después de atravesar esta primera antecámara, Carter se adelantó y llegó ante otra puerta sellada. Impaciente, introdujo una vela a través de un orificio y quedó deslumbrado ante la riqueza que apareció ente sus ojos. Carnarvon, que esperaba tras él, le preguntó que veía y Carter respondió con la célebre frase: “cosas maravillosas”.

La cámara fue abierta recién en febrero de 1923, ante la prensa mundial, mientras que la tercera recién en 1925. A pesar de que la tumba había sufrido algunos robos, es la más intacta descubierta hasta la fecha. En ella se encontraron miles de piezas y artefactos que fueron cuidadosamente contados y estudiados: la impactante mascara del faraón de oro macizo, su sarcófago, carros de caza y guerra, jarros de alabastro, joyas, mobiliario, estatuas y arcones repletos de objetos. El descubrimiento fue un antes y un después en la egiptología, un evento que desató un gran interés en todo el mundo por los faraones. La muerte de lord Carnarvon poco después en el Hotel Continental de El Cairo, y varias defunciones más generaron el surgimiento de la llamada “Maldición de los faraones” un supuesto maleficio que acabaría con la muerte de todos aquellos que perturbaron al faraón en su descanso para la eternidad.

Reconstrucción del interior de la tumba

Con el tiempo esta supuesta maldición de los faraones pasó a ser la maldición de las bacterias. Se demostró que cámaras cerradas durante milenios alojan miles de bacterias, bacilos y excrementos de murciélagos que generan efectos muy negativos en la salud. Y en 1922 no se usaban medidas profilácticas que hoy son obligatorias, como guantes y mascarillas. Especialmente perjudicial es la bacteria aspergillus flavus, que puede generar infecciones pulmonares y ser mortal. Se llegó a hablar de la existencia en la cámara funeraria de un cartucho con una maldición escrita “la muerte tocará con sus alas a todo aquel que despierte al faraón de su sueño eterno” cosa que nunca existió, pero que no hizo más que alimentar la leyenda.

A pesar del impacto que generó el descubrimiento, hay que tener en cuenta que Tutankamón fue un rey menor de la dinastía XVIII. Un faraón que reinó escasos 10 años y cuya imprevista muerte hizo que se le enterrara en una cámara pequeña, más propia de un miembro de la nobleza que de la monarquía. Se han propuesto diferentes teorías para su muerte, desde un accidente de carro a traiciones internas, conspiraciones y un asesinato palaciego. Lo cierto es que Egipto salía de una etapa de fuerte inestabilidad, tras el reinado de Ajenatón, quien había prohibido los cultos a los dioses y lo había concentrado en uno solo: la divinidad solar Atón. Con Tutankamón se restauraron los cultos anteriores.

Carter ha sido reconocido como uno de los grandes dentro de la arqueología y tras su descubrimiento, recorrió incansablemente varios países como activo conferenciante. Aprovechó la fiebre por Egipto que se desató tras sus hallazgos para impulsar esta disciplina y dar a conocer la milenaria cultura egipcia. Fue nombrado doctor honoris causa de Yale. Murió en 1939 a los 62 años y en su tumba se grabaron varias frases como si de un antiguo rey de Egipto se tratase: “Oh noche, extiende sobre mí tus alas, como las estrellas imperecederas”.

Sarcófago de Tutankamón

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