La estrella que se niega a morir

Un enigma para la astronomía

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La comunidad científica no se explica lo que ocurre en una lejana estrella. A pesar de haber sufrido varias violentas explosiones o supernovas, la estrella no muere sino que vuelve a recomponerse para continuar con nuevas explosiones. Esta inestabilidad crónica no encuentra respuesta y puede suponer una reformulación completa de lo que sabemos de las estrellas.

La ciencia da tres posibles finales a las estrellas del Universo. La mayoría de ellas, como nuestro Sol dentro de millones de años, irán envejeciendo hasta que su núcleo se contraiga, aumente la radiación y la atmósfera externa de la estrella se derramará en el Universo circundante. La estrella quedará reducida a un cuerpo pequeño, del tamaño de la Tierra, llamada enana blanca hasta terminar convertida a lo largo de mucho tiempo en una enana negra, un cuerpo frío y oscuro. Pero las estrellas más grandes tienen otro final: estas colapsan de repente al no tener suficiente energía interna para soportar su masa, produciéndose una explosión de inmensa potencia, que puede ser observada a simple vista desde la Tierra. Tras esa explosión o supernova se da origen a una reducida estrella de neutrones, también llamada púlsar, o a un agujero negro.

Eso es por lo menos lo que dice la teoría. Pero los científicos han descubierto una estrella que a pesar de haber explotado varias veces en forma de supernova, se niega a desaparecer. Esta especie de ave fénix estelar experimenta erupciones energéticas muy potentes para luego volver a recomponerse y explotar nuevamente. En dos años ha sobrevivido a 5 explosiones diferentes, suponiendo un auténtico rompecabezas para la Astronomía y poniendo en duda todas las teorías sobre el comportamiento de las estrellas. El objeto recibió el nombre de iPTF14hls, descubierta en 2014. Los astrónomos creyeron que se trataba de una supernova común, hasta que detectaron las anomalías.

Galileo utilizó una supernova para poner en duda las tesis aristotélicas y demostrar que el universo no es inmutable como se creía.

Cuando se produce una supernova, el material que expulsa se vuelve 100 mil veces más brillante, llegando a eclipsar a toda la galaxia en la que se encuentra. La estrella por lo tanto, resplandece durante unos 100 días para luego acabar desapareciendo. Pero en el caso de esta estrella inmortal, continuó brillando durante 2 años tras la explosión. Y para mayor asombro, la temperatura de la misma se mantuvo constante, a unos 5700°C cuando lo normal es que acabe enfriándose. El brillo de la estrella también tuvo importantes variaciones, de casi el 50%, lo que muestra la enorme turbulencia interna en este objeto.

Los científicos intentan buscar ahora una explicación para este fenómeno, y han propuesto que pueda tratarse del primer caso real de Pulsación de Supernova Inestables, que hasta ahora solo era una teoría. La explicación seria que la estrella iPTF14hls es tan masiva y caliente que genera antimateria en su núcleo, provocando una enorme inestabilidad interna y estas explosiones, hasta que se produzca una final y se transforme en un agujero negro. Pero la presencia de hidrógeno en la estrella no encaja en el modelo propuesto, por lo que el enigma continúa. Haciendo algunas búsquedas, los investigadores descubrieron que en 1954 se registró una explosión en esa misma zona del Universo y seguramente se trató de esa misma estrella, por lo que las explosiones ya llevan largo tiempo produciéndose.

Por todo esto, la lejana estrella no deja de sorprender a los científicos y los estudios continuarán hasta que se alcance una solución al dilema. Ya los antiguos al observar los cielos y detectar estas explosiones creían que daban origen a nuevas estrellas y de ahí su nombre original (stella nova: estrella nueva). Actualmente se considera que a pesar de la violencia de estas explosiones, son las causantes de la expansión de los materiales pesados por el Universo. Durante el proceso, se eyectan las capas superiores de la estrella a una velocidad de miles de kilómetros por segundo, que son frenadas por el medio interestelar circundante, formando nebulosas que pueden dar origen a nuevos sistemas planetarios y estrellas de menor masa. Una metáfora del eterno crecimiento y transformación del Universo, el final es solo el principio.

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