Tierra desconocida

Mapas terrestres y celestes

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El conocimiento del terreno y su representación en un mapa, ha sido desde siempre una necesidad del ser humano. La cartografía se ha ido desarrollando a través del paso del tiempo, las medidas, la topografía y en general la geodesia, han ido avanzando y perfeccionándose hasta llegar a los mapas modernos. Pero a lo largo de los años nos han quedado muchos curiosos ejemplos de esta disciplina, que nos muestran el cambio en el pensamiento de las generaciones. Los mapas siempre han sido un elemento de poder, una forma de unificar la visión acerca de algo y por ello, resultan más una manifestación cultural que una fiel representación de la realidad.

Atlas ptolemaico

Los primeros registros de mapas aparecen en antiguas culturas como la minoica, en Creta, con la llamada “Casa del Almirante”, una pintura mural donde se representa una ciudad en perspectiva (1500 a. C.) o en las ruinas de Nippur, en Mesopotamia. Fue durante la época grecorromana cuando la cartografía se consolida, destacando los mapas del erudito Ptolomeo y su libro Geografía, en el cual fijó las bases de esta disciplina para los siguientes siglos y describe el mundo conocido (Europa, Asia y norte de África). En la cultura china también se desarrollaron avanzados mapas y proyecciones semejantes a las que usamos actualmente, como la de Mercator.

Fue sin embargo, a partir del siglo XV, durante la época de las exploraciones marítimas cuando se produjo una explosión de mapas y portulanos. Se crean las primeras casas de geografía, en España y el reino navegante de Portugal. Las expediciones de Magallanes, Elcano y las posteriores al continente americano, a África y Asia, permitieron ir eliminando los espacios en blanco de los mapas, la terra nulla. El planteamiento de que la Tierra es redonda y no plana, cambió sustancialmente la confección de los mapas y planteó el problema más importante de esta disciplina: ¿cómo representar un cuerpo redondo en un plano? Se fueron desarrollando diversas formas que intentaron solucionar este dilema, con la consecuente deformación de los tamaños de los países. Por ello, el mapamundi más utilizado actualmente no respeta la realidad, las dimensiones del Norte parecen más grandes de lo que son, siendo los países más cercanos al Ecuador los más fieles a la verdad.

A lo largo de los siglos han aparecido mapas muy curiosos. Es el caso del plano del Paraíso aparecido en el Códice de Liébana (1047) que representa como sería este lugar bíblico, localizado al Este del mundo. En la Edad Media se situaba a Jerusalén como centro del mundo, que era plano y rodeado de grandes masas de agua. Ptolomeo colocó junto a España, las misteriosas islas Casiterides, que nunca fueron halladas, y también las míticas columnas de Hércules. Se solían representar figuras mitológicas en los bordes desconocidos, la llamada Terra Nulla, señalada con la leyenda “más allá hay leones”. Se creía que en el Polo Norte magnético había una gran montaña de hierro, que aparece dibujada en muchos mapas como en el de Mercator de 1602. La costa china muchas veces ha sido representada como un dragón erizado.

Pero los mapas no se limitan a trazar el mundo, sino también a los cielos. Los más antiguos atlas celestes son los de Egipto (1534 a.d.C.) y de los sabios mesopotámicos, que observaban el cielo desde sus templos y zigurats. Pero sin duda, mayas y aztecas, fueron grandes expertos en observar los cielos y las constelaciones, elaborar calendarios y construir sus edificaciones perfectamente alineadas. El trabajo más monumental fue el del alemán Johann Bayer, a principios del siglo XVII con su Uranometría, el primer atlas en cubrir toda la esfera celeste. Se trata de un exhaustivo recopilatorio de 1200 estrellas, las 48 constelaciones ptolemaicas, junto a 12 nuevas (como la de Hidra o Apus) y dos planisferios del mundo. Curiosamente, el autor utilizó placas de cobre grabadas para su atlas celeste y en los dibujos, las constelaciones con forma humana aparecen de espaldas al lector, cosa que aún no se logrado explicar, como si miraran a la Tierra.

El hombre siempre se ha sentido fascinado por los mapas. Actualmente gracias a las computadoras, los satélites y las técnicas modernas, esta disciplina ha avanzado muchísimo. En años anteriores, los mapas eran fruto de meses de trabajo manual, mientras que ahora se realizan mucho más rápidamente. Creemos haber descubierto todos los secretos de nuestro planeta, pero aún nos faltan muchos espacios vacíos por cubrir, muchas terras nullas de nuestro conocimiento de este mundo azul.

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