El Peregrino Cósmico

Un viaje con Origen Estelar

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Hay puertas, designios que honran el alma de cada peregrino cósmico y que incitan a encontrar el mayor tesoro de todos los tiempos: la conexión con el cosmos.

Monumentos, templos, arquitecturas milenarias con mensajes para aquel cuyo camino es el reencuentro con la propia existencia

Señales, imágenes celestiales escritos en cada piedra y en cada senda.

Las huellas del pasado se van transformando en certezas para cada peregrino cósmico.

Cruzar el umbral y permitirse encontrar en lo más recóndito de la existencia de cada uno, aquella herramienta que permita ser y brillar.

La fraternidad se acerca a cada grupo.

Todos al unísono cantamos a la memoria de la Tierra y del cosmos, del mar y de sus elementos y de todos sus misterios.

El tiempo y el espacio son circulares y por ello nos permite viajar, más allá de la propia conciencia y así, nos vemos como una integridad cósmica, serena y en movimiento.

Cada gota que permea tu existencia, allí, en ella, están encriptados miles de registros de todos nuestros padres y antecesores lemurianos, atlantes, esenios.

La energía crística es inconmensurable y se siente en cada recoveco, en cada molécula, en cada porción de este planeta y del cosmos.

Habita en ti y en mi.

En cada hálito divino y en cada suspiro.

La Tierra muestra su Divinidad y cada peregrino cósmico se encuentra en fraternidad, reconociéndose el uno en el otro.

Confiando “el uno en el otro”.

Sintiéndose libre de poder expresar su molécula genuina, su esencia primigenia, su origen cósmico.

Los muros hablan sin dar descanso a los pies del peregrino cósmico.

Podemos volar cada vez mas alto hasta tocar con la punta de nuestros dedos esa sabiduría cósmica tan anhelada.

Hay puertas, designios que honran el alma de cada peregrino cósmico y que incitan a encontrar el mayor tesoro de todos los tiempos: la conexión con el cosmos, con cada uno de nosotros.

Poder vivir como un ser humano, poder reflejar la Divinidad en cada uno de nosotros, conectar con ese tesoro que está escondido muy dentro; en cada simiente, en cada nacimiento, en cada corazón humano.

Allí está el mejor viaje de todos los tiempos.

Hay puertas, umbrales que permiten encontrar este tesoro.

Y los discípulos preguntaron a Jesús: ¿Cuál es el principio, maestro? Y él no respondió palabra, dirigió su mirada hacia el cielo, tomó una pausa y dijo: mi ser renacerá y volverá más vivo que nunca, envuelto por el hálito divino. Todos podrán verme, aquellos que rasguen sus vestiduras internas y puedan deshacerse de lo que el corazón retiene.

Y prosiguió: Porque el que conoce el todo, si esta privado del conocimiento de si mismo, estará privado del todo.

Y así fue como cada peregrino cósmico fuimos rasgando nuestras vestiduras, deshaciéndonos del hombre y dando paso al renacer de nuestro ser cósmico

Y así fue como cada peregrino cósmico dio paso a su renacer y a su hálito divino

Anael

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