Bajo el embrujo del Taj Mahal

La historia que guarda

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Imperio mogol

Este icónico monumento es sin duda la joya de India, descrita por el poeta Rabindranath Tagore como “una lagrima en la mejilla del tiempo”. Su cúpula resplandeciente de un blanco níveo ha inspirado a artistas y escritores de todas las épocas y la historia de amor y dedicación tras su construcción es un ejemplo de puro romanticismo. Sin ser una construcción recargada, el mausoleo de Taj Mahal destaca por su bella sencillez, por sus líneas claras y su refinamiento. Es considerada una de las 7 maravillas del mundo y Patrimonio de la Humanidad. Pero ¿cuándo y porque se construyó?

En el siglo XVI el subcontinente indio fue conquistado por los mogoles o mongoles, turcos islamizados, aprovechando las tensiones entre los reinos indios. Con el imperio mogol sólidamente consolidado en el territorio, ya en el siglo XVII gobernaba el emperador Sha Jahan. Gran constructor de palacios y fortalezas, tuvo un apasionado matrimonio con Mumtaz Mahal, una princesa persa con la que se comprometió cuando ella tenía 14 años.  Años después se convirtió en su cuarta esposa y le dio 14 hijos. Estando embarazada de su decimoquinto hijo, en este caso una niña, cuenta la leyenda que se escuchó el llanto de la niña dentro del vientre de la madre, un presagio funesto, que se cumplió cuando la mujer falleció en el alumbramiento.

Interior del Taj Mahal

Devastado por la muerte de su amada, el emperador Sha Jahan ordenó construir el Taj Mahal como mausoleo en honor de su esposa. Se dice que poco antes de morir, la moribunda le pidió al emperador que construyera el edificio más bello del mundo y que poco después un santo sufí le revelo al rey que había visto en sueños el edificio que su mujer le había pedido. Sea o no cierto, las obras comenzaron inmediatamente, llegando miles de trabajadores de todos los rincones de la India y de países cercanos. Se calcula que en la obra trabajaron más de 20 mil trabajadores, artesanos, canteros, marmoleros, jardineros y numerosos peones. Era tal la cantidad de gente que en torno al recinto surgió una pequeña ciudad que contaba incluso con una zona de incineraciones

Buscando privilegiar la estética y la belleza, se usaron grandes cantidades de mármol como forma de darle un halo de misticismo y nobleza. El mausoleo destaca por su elegancia, sus bellas decoraciones caligráficas y vegetales, sus torrecillas y miradores y por supuesto la impresionante cúpula que los árabes llaman amrud. La riqueza de su decoración es tal que, emulando a una corona real, posee incrustaciones de piedras preciosas. Es un ejemplo del arte mogol, mezcla de muchos estilos con elementos indios, orientales, islámicos e incluso persas. Pero, más allá del hermoso mausoleo, el complejo es inmenso y contiene otras muchas construcciones. La entrada monumental o darwaza erigida de arenisca roja y con muchas decoraciones, diversos mausoleos, una mezquita y otros edificios como la Casa de Música.

Detalle de su fachada

En todo el complejo, destaca la perfecta simetría y el extremo cuidado de los detalles. Los dos jardines tienen mucha importancia, el delantero posee 4 canales que representan al Edén con sus 4 ríos y estaban llenos de flores, árboles y miradores. El mausoleo se encuentra en el centro del complejo, detrás de él discurre el río Yamuna y más allá del río el segundo jardín. Llamado Jardín de la Luna Llena estaba orientado para poder ver desde él al santuario de noche en toda su majestad bajo la Luna. Todo el recinto estaba delimitado por muros almenados de piedra roja. Junto al Taj Mahal se encuentra la populosa ciudad de Agra, que ya en la época que se construyó el mausoleo tenía más de un millón de habitantes.

El emperador se preocupaba diariamente por seguir atentamente la construcción de su gran obra. Tenía reuniones con el arquitecto jefe y sobre todo con el calígrafo, encargado de plasmar en la piedra la palabra de Dios y de dotarlo simbólicamente de vida. Tras la finalización de la obra en 1653, se extendió la historia de que el emperador, queriendo evitar que un edifico tan bello pudiera replicarse hizo mutilar a los artesanos. Sin embargo, esto no es más que una leyenda sin fundamento. Sea como sea, el emperador falleció unos años después de terminar el Taj Mahal y se dice que sus últimos años, encerrado en su palacio por orden de su hijo, los pasó mirando el mausoleo. Pasaron los años y el edificio sufrió por el descuido, los saqueos y el clima, hasta la llegada de los ingleses en el siglo XIX. Fascinados por la belleza de la construcción la protegieron de guerras y conflictos, algo continuado por el gobierno de Nueva Delhi. Gracias a todos ellos, esta auténtica joya arquitectónica sigue en pie y fascinando a los millones de turistas que la visitan cada año.

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