Los misterios del planeta Haumea

Un lejano mundo helado

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Descubierto en 2003, este planeta enano situado más allá de Plutón pudo ser observado con precisión este año gracias a que pasó por delante de una estrella y ha desvelado algunas sorpresas. Se encuentra en las lejanas regiones del Cinturón de Kuiper, lo que le da características diferentes a las de los demás objetos del Sistema Solar.

Montañas de Mauna Kea, Hawai

Su descubrimiento generó controversia. El observatorio de El Palomar en California y el de Sierra Nevada en España se disputan ser los primeros en haberlo detectado. Más allá de esta situación, se optó por darle el nombre de una divinidad hawaiana, la diosa Haumea, patrona de las islas y vinculada a la fertilidad y los partos. Se eligió una divinidad de Hawái porque es donde se encuentra el observatorio Mauna Kea, en lo alto de sus montañas. Se descubrió que el pequeño planeta tiene dos satélites que recibieron también nombres hawaianos: Hi´iaka diosa del canto, los bailes y la brujería, y Namaka diosa de las olas e hija de Haumea. La Unión Astronómica Internacional lo clasificó como planeta enano o planetoide junto a Plutón, Makemake o Eris.

Pero ¿qué sabemos de este remoto mundo helado? Está a unos 7400 millones de kilómetros, en las lejanas oscuridades del Sistema Solar. Su extrema lejanía ha hecho que tarde 284 años en dar una vuelta completa en torno al Sol pero gira rápidamente sobre sí mismo, con una frecuencia de una vez cada 4 horas. Esta circunstancia ha hecho que tenga una forma oblonga, parecido a un balón de rugby. Este planetoide tiene alrededor de unos 2300 km de largo, sin embargo sus medidas exactas se desconocen. Su órbita tiene una fuerte inclinación, diferente a la de los demás planetas. Carece de atmósfera, su superficie es brillante y bastante lisa, compuesta de lo que parece hielo cristalino, sometida a extremas bajas temperaturas por la mínima incidencia de los rayos solares.

Órbita de Haumea

En 2009 se descubrió una amplia región de color rojizo, que desentona en la homogeneidad blanquecina del planeta. Las hipótesis apuntan a que fuera una zona de impacto de un objeto en el pasado o a que es una zona rica en agua helada cristalina. Junto a Haumea y sus dos lunas hay también varios objetos rocosos que en conjunto comparten órbita y características, lo que se conoce como familia colisional. El origen de este conjunto tiene varias teorías: formados a partir de una colisión o varias sucesivas en Haumea cuyos residuos resultantes conformaron los satélites y demás objetos. El cinturón de Kuiper, la región situada más allá de Plutón, está atestada de meteoros y pequeños fragmentos rocosos que hubieran generado estas colisiones.

A principios de este año 2017, Haumea pasó por delante de una estrella lo que permitió analizarlo con mayor rigurosidad. Hay que tener en cuenta su extrema lejanía, su escaso brillo y su pequeño tamaño. 10 observatorios de Europa apuntaron sus lentes a este objeto y pudieron llegar a la sorprendente conclusión de que Haumea, a pesar de su pequeñez, tiene un fino anillo en torno a su plano ecuatorial. Hasta hace poco se pensaba que solo los grandes planetas gaseosos como Saturno o Neptuno podían tener anillos, algo que se empieza a rebatir con estos datos. Se cree que el origen de estos anillos es debido a colisiones o por que los materiales superficiales del planeta se elevaron debido a la rápida rotación del mismo. Una vez más, la realidad genera sorpresas y nuevas preguntas para responder.

Anillos de Haumea
Via Planetas errantes Mundos lunares

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