La máquina vaticana del tiempo

La polémica sigue abierta

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El sueño de viajar en el tiempo es tan viejo como la Humanidad. Desde la célebre novela de H. G. Wells “La máquina del tiempo”, a cientos de otros libros, películas o series, la posibilidad de ir hacia delante o hacia atrás en el reloj y acabar con la tiranía del tiempo ha seducido a todos alguna vez. Los científicos se empeñan en intentar desentrañar el secreto (si es que existe) de poder alcanzar este logro, planteando por ejemplo la teoría de los agujeros de gusano. Pero, ¿y si ya se inventó la máquina del tiempo? ¿y si está escondida en manos de la Iglesia?

La entrevista de 1972 en el suplemento del Corriere della Sera

En 1972 el mundo quedó estupefacto cuando se publicó una entrevista de 5 páginas en el suplemento dominical del diario italiano Corriere della Sera. Bajo el resonante título “Inventada la máquina que fotografía el pasado” el padre benedictino Marcello Pellegrino Ernetti aseguraba que se había logrado crear un artilugio, llamado cronovisor, capaz de tomar imágenes y captar sonidos de otras épocas. Los diarios de Europa replicaron la noticia, sobre un equipo de investigadores liderados por Ernetti que bajo el control del Vaticano habían logrado el gran descubrimiento, obteniendo incluso imágenes de Jesucristo crucificado. Poco después un muro de silencio cayó sobre el tema, acusaciones de fraude y la práctica desaparición pública de Ernetti. Roma prohibió hablar del tema y no dijo nunca nada más. El cronovisor se consideró una estafa.

Supuesta imagen obtenida con el cronovisor y la talla de Perugia

Pero ¿qué se sabe realmente del tema? La historia comienza en 1952 cuando Ernetti, que era físico, filósofo y teólogo, viaja a la Universidad Católica de Milán y empieza a estudiar oscilografia electrónica, una rama de la física centrada en la vibración de la voz. Allí inicia investigaciones junto al padre Agostino Gemelli, y logran un resultado sorprendente. En medio de una grabación queda registrada una voz masculina que Gemelli reconoce como la de su padre muerto. Pensando que estaban incursionando en el espiritismo, se comunican con Roma. Pero el papa Pío XII los anima a continuar investigando. En los 70 salió a la luz el artilugio, lloviendo críticas contra Ernetti por las fotografías publicadas poco después, supuestamente obtenidas en el cronovisor.

En una de ellas se ve el rostro de Cristo mirando hacia arriba. Poco después se descubrió que esa imagen era muy semejante a la de una talla de Jesucristo que se encuentra en la iglesia del Amor Misericordioso en Collevalenza, Perugia, cerca de donde trabajaba Ernetti. Se le acusó de haber utilizado esa imagen para el engaño. La monja Esperanza aseguraba que la talla de Perugia había sido elaborada a partir de sueños que ella había tenido, posteriormente a las fotografías del cronovisor, algo que contradice la antigüedad de la talla. Otra imagen, de Jesús caminando entre sus discípulos es igual a un cuadro del alemán Johannes Raphael Wehle (1848-1936). La polémica parecía estar saldada en contra de Ernetti y su cronovisor.

Planos de la máquina

Sin embargo, en 1993 el periodista español Javier Sierra logró entrevistar a Ernetti en San Giorgio Maiore, Venecia, arrojando nuevos datos interesantes sobre el tema. El teólogo afirmó que las fotografías que se hicieron públicas eran falsas y que las verdaderas nunca salieron a la luz. Además, explicó el principio científico que regía esta máquina: cada momento histórico queda registrado en el éter, se genera una vibración que si podemos llegar a sintonizarla recuperaremos imagen y sonido de otras épocas. “Somos energía sonora”, resumió el padre benedictino. Aseguró que durante las investigaciones se hicieron pruebas en todo el mundo, participando eminencias científicas como Enrico Fermi o algunos investigadores como el portugués Demato, físico experto en dispersión de sonido del que nunca se supo nada más. Si se hiciese pública, la máquina cambiaría la concepción de nuestro mundo, afirmó Ernetti, quien suspendió la entrevista abruptamente. Pocos meses después falleció llevándose su secreto a la tumba.

Del misterioso artefacto nunca se supo nada más. Supuestamente constaba de 3 cuerpos con un biombo acristalado dentro del cual se formaban las imágenes en 3D, semejante a un holograma. Ernetti aseguró que fue desmontado y se encuentra juntando polvo en algún rincón del Vaticano, mientras que los planos quedaron en manos de un notario en Suiza y en una caja fuerte en Japón. ¿Verdad o estafa? El tema sigue abierto, frente al completo silencio de Roma. Pero la imagen de científicos del papado experimentando con un máquina del tiempo es más que sugerente. Un último dato: poco antes de morir en 1994, Ernetti aseguraba estar sorprendido porque el tema del cronovisor estaba volviendo a generar interés en Roma y se habían reactivado las investigaciones.

Todo el Universo es un entramado energético, resultado del enlace de mallas individuales, colectivas y multidimensionales, con coordenadas de tiempo y de espacio diferentes. Un entramado mágico digno de experimentar.

Extracto del libro La Raza 33, Un puente sagrado de la autora Anael. Editorial Kier

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