Hablando con las estrellas

El programa SETI

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El programa SETI surgió en la década de 1970 y tiene como principal objetivo la búsqueda de vida alienígena. Sin embargo actualmente hay no uno, sino varios proyectos con el mismo nombre que usan diferentes medios para lograr saber si realmente estamos solos o no: estudiando las señales electromagnéticas captadas en diversos telescopios o enviando mensajes al universo para que sean recibidas por otras civilizaciones.Pero ¿cómo funciona este sistema?

Radiotelescopio de Arecibo

El SETI (acrónimo en ingles Search for Extra Territorial Intelligence) tiene dos emplazamientos especializados, que aparecen en la película Contacto. Por un lado el enorme telescopio de Arecibo, en Puerto Rico, una especie de gigantesco plato con paneles de aluminio que funciona como antena, construido en una depresión entre las colinas de la jungla. Y por otro lado, el Allen Telescope Array (ATA) en Socorro, Nuevo México de EEUU, con numerosas antenas (se prevé que cuando esté terminado tenga 350) de pequeño tamaño pero interconectadas entre sí para realizar un trabajo conjunto  de detección. Pero aparte de estos dos emplazamientos, hay una red de voluntarios a lo largo de todo el mundo que procesan con sus computadoras personales las señales de estos dos lugares y las envían al SETI para que analicen aquello que pueda servir.

Como máxima autoridad dentro de esta organización se encuentra el Equipo de Trabajo de Post-detección del SETI, una especie de consejo compuesto por varios especialistas que analizan las señales más prometedoras. Se clasifican mediante la llamada Escala de Rio, basado en sus características, su origen y lugar de detección. Hay escasas de estas frecuencias que lleguen al consejo, normalmente una cada 2 años, ya que la mayoría son rebotes de satélites, púlsares del espacio o incluso bromistas y virus informáticos. Sin embargo, hay un listado de comunicaciones que no han podido ser explicadas y que pueden ser interpretadas como comunicaciones extraterrestres.

Señal Wow

En 1977, el radiotelescopio Big Ear de Ohio captó una intensa señal procedente de la constelación de Sagitario que duró 72 segundos, el tiempo que el telescopio estaba fijo en cada posición. El profesor Jerry R. Ehman que la recibió, se sorprendió mucho y anotó “wow!” en la esquina del papel en el que se registró, pasando a la Historia como Señal Wow. Mucho se ha discutido sobre si esta señal en la frecuencia del hidrógeno neutro (el elemento más corriente en el Universo) es o no de otra civilización fuera de la Tierra. Se han propuesto muchas teorías como el rebote de una frecuencia humana en basura espacial, la radio de algún satélite o un evento espacial muy intenso. En 2016 se planteó que esta señal es resultado del paso de dos cometas que no se conocían en 1977 y que pudieron pasar cerca de la Tierra en ese momento, liberando grandes cantidades de hidrógeno. Sin embargo, las teorías siguen siendo teorías y no se ha logrado una explicación definitiva.

Mensaje de Arecibo

Otros casos han sido la serie de ráfagas rápidas de ondas de radio captadas en 2016, que no han podido ser explicadas o las de este año que proceden de la constelación de Virgo. O el caso de la música “espacial” que los astronautas escucharon desde el Apolo 10 cuando sobrevolaban la cara oculta de la Luna y recién se hicieron públicas en 2008. Estas últimas han sido consideradas interferencias radiales. Pero también se han enviado mensajes al espacio esperando una respuesta en el tiempo que tarden las ondas en atravesar las distancias estelares. Es el caso del llamado Mensaje de Arecibo, enviado por radio en 1974 hacia el cúmulo M-13 de la constelación de Hércules. Desarrollado por especialistas como Carl Sagan, con una longitud de 1679 bits contiene información del Sistema Solar, el ser humano, el ADN o incluso del telescopio desde el que se mandó. En caso de ser recibido y respondido, tardaría unos 50 milenios en llegarnos.

Pero, si nos llegara una respuesta por radio de una civilización de (por ejemplo) la constelación del Cisne ¿cuál sería el protocolo de respuesta? Primero habría que realizar un largo análisis del hipotético audio para confirmar que es verídica. Y luego todo son debates. No hay acuerdo sobre que se debería hacer, algunos científicos piensan que no hacer nada, mientras que otros creen que habría que contestar y esperar una respuesta. Otro dilema es del lenguaje que habría que usar para entablar una comunicación. Así que mas allá de la detección de señales entramos en el brumoso debate de qué hacer después. ¿Estamos preparados para una comunicación con el espacio?¿Está preparada la Ciencia?

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