Los animales también votan

Descubrimientos sorprendentes

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Los seres humanos nos consideramos superiores por nuestra capacidad de ponernos de acuerdo para lograr objetivos colectivamente. Por ejemplo, el esfuerzo en conjunto y organizado para construir las pirámides de Egipto o los templos mesopotámicos se considera el principio de la civilización humana avanzada. La democracia nació en la antigua Grecia, en polis como Atenas. Allí durante al menos un tiempo, las decisiones de gobierno estuvieron en manos de las Asambleas, donde los ciudadanos se reunían y votaban las decisiones. Más tarde, el poder nuevamente pasó a manos de las élites y la nobleza ateniense. También hubo experiencias democráticas entre los pueblos indígenas de Norteamérica o en las ciudades italianas de la Baja Edad Media. Sin embargo, seria con las revoluciones americana y francesa cuando la democracia empieza a dar sus primeros pasos, extendiéndose a casi todo el mundo durante los siglos XIX y XX.

Licaones africanos

Pero, los seres humanos no somos los únicos que votamos las decisiones de nuestros gobernantes. Los biólogos han descubierto que algunas especies de animales también toman decisiones de forma asamblearia y votan que hacer o no. Especialistas acaban de publicar un riguroso estudio sobre las reuniones de los licaones, unos perros salvajes africanos, en las cuales se producen votaciones. Estos animales se reúnen para decidir si salen a cazar o no. Estos “concilios” tienen un fuerte carácter energético y ritual y sirven para consolidar el sentimiento de manada. Los científicos se preguntaban por el hecho de que a veces estas reuniones no desembocaban en una caza conjunta y monitorearon 68 de estas reuniones.

Los resultados fueron sorprendentes. Las asambleas se reúnen a petición de alguno de los licaones con una postura determinada: cabeza baja, boca abierta y orejas hacia atrás. Una vez reunidos, cada integrante de la manada vota con una especie de resoplido o exhalación por la nariz. Cuantos más de estos estornudos haya, más votos consigue la propuesta de salir a cazar. Pero, hay que tener en cuenta un factor: los miembros con alto rango, requieren menos esfuerzos para convocar las reuniones o menos votos para aprobar una decisión. Así, por ejemplo, cuando la hembra y el macho dominante propusieron algo, bastaron unos pocos resoplidos para que se saliese a cazar.

Sin embargo, estas decisiones en manos de una mayoría de la manada no se limitan solo a los perros salvajes. Los gorilas de montaña tienen un sistema parecido, en el que votan mediante gruñidos si abandonan un nido. En el caso de los chimpancés el poder de mando está en manos de un macho que debe contar con la aprobación de una especie de consejo compuesto por las hembras del grupo. Si las decisiones de este jefe no han sido buenas, este consejo puede “revocar” su poder y destituirlo por otro macho.

Este sistema se da sobre todo en animales que habitan en manadas de numerosos miembros. Los suricatos necesitan quorum para salir todos juntos a obtener comida, al igual que los monos capuchinos o las abejas. Estas últimas deciden mediante bailes adonde pueden obtener polen o adonde crear una nueva colmena y cuantas más abejas realicen el mismo baile, mayor aprobación se alcanzará. La imagen de una monarquía absoluta en manos de la reina es errónea. También grandes animales como los búfalos o los ciervos, toman decisiones en grupo. En 2003, un estudio publicado en Nature por Larissa Conradt y Timothy Roper llegó a la conclusión de que los rebaños de ciervos solo se ponían en movimiento cuando 2/3 de la manada se levantaba del suelo. Algo parecido al de los gorilas, cuya mayoría absoluta se alcanza cuando el 65% de los miembros del grupo lanza sus gritos.

El porqué de estas determinaciones democráticas es aún un misterio. Pero los científicos aventuran que en los animales que viven en grupo, las decisiones tomadas colectivamente son más positivas para la manada. Y parece que les da resultado: los licaones son los mas exitosos a la hora de cazar entre todos los animales, con una efectividad del 80%. Como se dijo antes, las “asambleas” suponen una forma de consolidar el sentimiento de manada y renovar los lazos dentro de la comunidad. Es cada vez más evidente que los animales no son seres inferiores a nosotros, sino iguales y con otras formas diferentes a las nuestras. Constantemente nos enseñan y nos muestran que debemos cambiar nuestra visión sobre lo que nos rodea, sin juzgar ni creernos superiores.

Via Vínculo Inseparable Sintiendo la energía de los animales

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