Rodas, la ciudad del Sol

Atlantes y Telquines

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En pleno Mar Egeo se encuentra la isla de Rodas, habitada desde hace miles de años. Sus tradiciones son incluso más antiguas que las de la Grecia continental y el origen de su cultura se pierde en las tinieblas de los eones. Con una historia convulsa y llena de riqueza, la isla es un monumento vivo de los avatares del tiempo. En ella se alzaba otra de las maravillas antiguas: el Coloso de Rodas.

Puerto de Rodas

Según la mitología rodiana, la isla estuvo originalmente habitada por los telquines, 9 hermanos con habilidades increíbles y extraña forma corporal. Conocidos como los niños-peces, eran una mezcla entre seres marinos y terrestres, con manos y pies palmeados, cabeza de perro y la parte inferior del cuerpo con aletas de pez. Daban la impresión de ser el resultado de una mezcla de razas cósmicas procedentes de Sirio B (donde residen determinados cetáceos) o Canis Manior o Menor (los jeroglíficos egipcios están llenos de imágenes retratando a Dioses con rostro de perro, como Anubis). Se les atribuyen capacidades mágicas como la de matar con la mirada, controlar el clima o cambiar de forma. Pero también eran maestros y sabios, creadores de la metalurgia y el trabajo de los metales, de la agricultura y las artes. Su tradición se mezcla con la extensa y compleja mitología griega, considerados ministros de los dioses o incluso vinculados a los míticos cíclopes.

Representación del Coloso de Rodas

Cuenta la leyenda que los dioses del Olimpo se enojaron con sus excesivos poderes y enviaron un diluvio para destruirlos. Rodas quedó anegada, pero la mayoría de los telquines lograron huir a través del Mediterráneo, llevando su sabiduría a otros lugares. Cuenta la tradición que fueron los que criaron al dios de los mares, Poseidón, por encargo de la diosa madre Rhea. A estas extrañas criaturas mitad pez, mitad humanos estrechamente relacionados con la magia y el poder mental, se las vincula con los atlantes y su civilización perdida en los anales de la historia de la humanidad. Platón indicó a sus círculos más cercanos y después incorporó en sus manuscritos que las columnas de Hércules fueron el enclave por donde cruzarían estos sabios atlantes, columnas que simbolizaban al Estrecho de Gibraltar. Parece que Rodas fue también un importante lugar de encuentro para esta civilización atlante cuya tecnología y enlace dimensional era superior a la sociedad actual. En esta ocasión también se repite el hecho del diluvio, una tradición que existe en todas las culturas de la región y que dicen fue la causa de su extinción.

Escudo de la Orden de los Hospitalarios

Tras las inundaciones, Rodas emergió de las aguas por decisión del dios del Sol, Helios. Esta divinidad enseñó a los rodios a dividir el día en 24 horas y la navegación, así como el culto a la diosa Atenea, representante de la sabiduría. Conforme pasan los siglos, la isla fue adquiriendo mayor protagonismo, nace la ciudad de Rodas con la unificación de tres aldeas y pronto se convierte en una pujante ciudad dedicada al comercio. Con cuidado urbanismo, sistemas de alcantarillado y grandes puertos, la ciudad alcanzó su esplendor con la construcción del famoso Coloso hacia el 300 antes de Cristo. La monumental estatua de bronce representaba al patrono de la isla, Helios y daba paso al puerto. Los historiadores no se ponen de acuerdo si realmente se apoyaba entre los extremos del puerto, pasando los barcos bajo sus piernas, o si se encontraba sobre algún monte cercano.

Sin embargo, 50 años después un terremoto destruye el coloso, que se desmoronó sobre las aguas. Las guerras griegas arruinaron la península, pero la isla se mantuvo pujante y en época romana se convirtió en un lugar de sabiduría y ciencias, escenario de reminiscencias historicas muy importante. Pasaron los siglos y la ciudad fue quemada y destruida por los bizantinos, hasta la Edad Media cuando se convirtió en un baluarte amurallado contra la amenaza turca. El papa Clemente V le cedió la ínsula a la orden de los Caballeros Hospitalarios, heredera de los Templarios, cuyas riquezas pasaron a manos de esta orden.

Desde esta fortaleza guerrearon incansables contra el enemigo del Este, soportando asedios, ataques piráticos y reforzando las murallas hasta convertirlas en una de las más poderosas del mundo. El Gran Maestre de la orden construyó un imponente castillo usando sillares de los templos solares de época griega y otras construcciones antiguas. Pero, todo fue en vano y en el siglo XVI, los otomanos lograron tomar la isla. Los caballeros pudieron alcanzar un acuerdo con los invasores para poder retirarse, llevándose consigo valiosos objetos. Turcos, griegos e italianos se disputaron Rodas durante años, convirtiéndola en botín de guerra. Actualmente pertenece a Grecia y recibe a miles de turistas que se asombran al visitar sus ruinas griegas, su imponente fortaleza medieval, sus calles empedradas, palacios e iglesias. La villa medieval es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Esta joya del Egeo permanece aún resplandeciente y llena de encanto y misterio.

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