Bajo el influjo de Antares

Captadas imágenes sorprendentes

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Antares es una gigantesca estrella situada en la constelación de Escorpio, cuyas dimensiones hacen palidecer a nuestro astro rey. Su nombre proviene de la expresión anti-Ares, llamada así por los griegos porque su brillo rojizo en el cielo rivalizaba con el de Marte (Ares en griego). Su tamaño se calcula en 700 veces el del Sol, por lo tanto se la considera una estrella grande (gigante roja) y vieja. Se espera que en los próximos 100.000 años acabe explotando en una supernova, vista desde la Tierra como un punto muy brillante durante el día y la noche. Junto a ella se encuentra su hermana gemela, Antares B, de color verdoso.

Imagen tomada por el VLT de Antares

Para llegar hasta sus ardientes fauces deberíamos viajar durante 6 siglos a la velocidad de la luz. Pero, desde el telescopio VLT situado en el desierto de Atacama chileno, han logrado captar la imagen más precisa que se haya obtenido de una estrella fuera de nuestro Sistema Solar. En ella se pueden apreciar claramente y con una definición inédita su superficie y su radio. Los científicos se han quedado perplejos por la inmensidad de su atmósfera, mucho mayor a lo que predecían los estudios: su límite exterior es de dos veces el radio de la estrella.

La nitidez de las imágenes ha permitido a los astrónomos trazar un mapa de las velocidades de los gases en esta descomunal atmósfera. Este mapa ha mostrado turbulencias que por ahora resultan inexplicables y que deberán ser resueltas con nuevas investigaciones. Se cree que podemos estar ante un nuevo proceso que aún no se conoce. Por otro lado, los científicos tampoco se explican el porque Antares pierde masa tan rápidamente, algo que se repite en otras estrellas parecidas. Este interrogante lleva más de 50 años y se espera que el análisis de estas imágenes nos lleve a una respuesta.

Para los egipcios, Antares era la estrella de la diosa leona Sekhmet

Mientras tanto, los especialistas se felicitan por la nueva puerta que se abre para la exploración de las demás estrellas del espacio. El VLT (Very Large Telescope) ha demostrado su enorme potencia, siendo el observatorio óptico más sofisticado del mundo. Sus 4 telescopios junto a los auxiliares son capaces de unirse como si fueran un inmenso espejo virtual de 200 metros, logrando imágenes de altísima resolución para objetos tan lejanos. Liderado por el ESO (Observatorio Austral Europeo) es un amplio programa de cooperación entre varios países y que han desarrollado también otros súper telescopios como el ALMA, también en Chile. Este último fue capaz de captar el nacimiento de una estrella a 1500 años luz de la Tierra, en la nebulosa de Orión.

Desde ahora veremos Antares de una forma diferente, esa estrella que fascinaba a los egipcios y cuyos templos fueron construidos para estar bajo el influjo de su luz rojiza, entre otras estrellas, como Sirio, Orión o Pléyades. Esta gigante roja se encuentra en el final de su larguísima vida, y acabará dentro de muchos años convertida en una fría estrella de neutrones o en un agujero negro. Pero, aunque hayamos logrado vislumbrar su rostro, sus secretos aún continúan ocultos para la ciencia.

Telescopio VLT en Chile

En Antares existe una civilización cósmica, considerada una de las más avanzadas de nuestro Universo Local. Su existencia reside en la séptima dimensión, por ello jamás podrá ser localizada con la tecnología existente en la actualidad. Cada día se va insertando más en la sociedad la certeza de que otras razas habitantes de este universo, crearon a la humanidad. Mientras la ciencia, en su recorrido empírico, da pasos para encontrar vida fuera de nuestro planeta, el corazón humano galopa a una frecuencia extraordinaria, sintiendo que allí arriba está su origen.

La de Antares es una raza cósmica cuyas enseñanzas han sido transmitidas a la humanidad desde su génesis. Nos invitan a enlazar con una sociedad que está ahí fuera, esperando a que el hombre cambie su forma de mirar el espacio que le rodea. Estamos llenos de vida, de dimensiones y de infinitas frecuencias cósmicas. Quizás algún día logremos desempañar nuestra visión para dar lugar a un conocimiento mucho mayor desde la simple aceptación de que todos formamos parte de una sociedad cósmica.

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