Hablando con María José Grand

Su trabajo en la Fundación Filochicos

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Solidaridad, humanismo, compromiso. Todas estas palabras sirven para describir a María José Grand, una mujer que decidió no quedarse en una cómoda existencia y ayudar a los demás. Ella es Presidenta de la Fundación Filovitae, con 25 años de experiencia, que se encarga de intentar aportar soluciones a los problemas sociales y las barriadas desfavorecidas de la localidad bonaerense de Quilmes. Lleva ya 13 años dentro de esta organización y con más ánimo que nunca para continuar su intensa labor comunitaria. “Me encanta lo que hago y que se vea reflejado en los nenes. Les cambiás un poco su situación, aunque sea con un baño caliente”. Universo y Realidad tuvo el placer de entrevistarla y atravesar las puertas de una realidad que se oculta en las barriadas pobres del conurbano.

María José Grand Presidenta de la Fundación Filovitae

María José nos cuenta que siempre tuvo una inclinación por el servicio, hacer algo por el otro y lo social. Como ella explica, cada uno debe contribuir a “hacer girar la rueda, poner un granito de arena”. Empezó a acudir a cursos de adolescencia y de terapia familiar sistémica, donde su mente inquieta encontró muchos conocimientos y respuestas a sus preguntas internas. “Sentía que necesitaba volcarlo en algún lugar más allá de la familia y la casa propia, hacer algo más productivo” por ello pronto se interesó por las fundaciones y entró en contacto con Filovitae, convirtiéndose en voluntaria de su programa principal: Filochicos, donde se concentran todas las acciones que realizan para ayudar a los desfavorecidos.

Filovitae nació en los 90, centrada inicialmente en actividades para la prevención del VIH y la drogadicción, fruto de la inquietud de un grupo de mujeres quilmeñas e impulsado por Matilde Gueli, socia fundadora, que falleció hace unos años. Posteriormente, en 2001 surgió Filochicos, un espacio donde se desarrollan programas de contención de los chicos y de las familias. Prevención de VIH, drogas, violencia, donde funciona un comedor por turnos adonde asisten 120 niños, con la única obligación de concurrir a las clases en la escuela. Allí también tienen apoyo escolar, pueden ducharse y entretenerse con talleres sobre higiene, cuidado del medio ambiente, cuentos o de identidad personal. Entre las organizadoras tratan de comprometerlos realizando estos talleres y ayudando en la tarea cotidiana de la institución. “Somos todas un equipo de voluntarias, algunas organizan los eventos, talleres y otras están en un puesto más administrativo. Nos sostenemos con los eventos que realizamos”

La realidad de los niños y niñas que acuden todos los días al lugar es compleja. Mala alimentación, no tienen agua corriente, vivienda digna, el flagelo de las drogas y también con la inseguridad que azota las barriadas al caer la noche. “No pueden salir de sus casillas cuando anochece”. Y es que Quilmes es una de las localidades más relegadas, junto a La Matanza y Florencio Varela. “Se ven chicos de 10 años que no saben leer, problemas cognitivos, con dificultades para hablar o ser entendidos”. Falta una mayor interrelación y colaboración entre el Estado, sus instituciones, las escuelas y la familia, nos cuenta.

Pero a pesar de esta realidad que existe en las calles de tierra de Quilmes, la forma de romper esta estructura de pobreza, este círculo vicioso es la de “darles amor a los chicos, ocuparnos de sus situaciones personales y que tomen la oportunidad que se les da”. Enseñarles, alimentarlos, contenerlos, escucharlos. De esta forma se les da la dignidad que merecen y se quiebra la malla de degradación y pobreza en la que han crecido, que les quita su búsqueda de mejorar y vivir mejor, que apaga su luz interior. “La pobreza es un sistema” nos explica. Un tema que desvela a María José es cómo lograr que estas personas “tengan el deseo de algo, de salir de ahí. Hay una resignación, un acostumbramiento a que lo poco que tienen les llegue desde otro lugar: el bolsón de comida, la chapa, el ladrillo y con eso se conforman”.

Es por ello que desde la Fundación le dan mucha importancia a la resignificación de la persona, que ellos no pierdan su identidad, su ilusión y sus ganas de hacer. “Se realizan talleres sobre quien es cada uno, de donde vengo y adónde voy, cosas tan sencillas como el cumpleaños, la dirección donde viven. Eso les interesa mucho”. Así, los niños se sienten valorados y no se ven invisibilizados por sus circunstancias. Es también muy importante el papel de las familias, fortalecer su rol y sus lazos, reconstruirlas para que puedan abarcar a los chicos. “Aquellas que son más contenedoras, que trabajan, que tienen otros valores y principios y que son más permeables a lo que les aportamos, son capaces de generar un cambio”.

Es por ello que se intenta potenciar valores en estas personas. La educación es la base más importante a la hora de asistirlos, intentando que siempre tengan la posibilidad de acceder a ella en la Fundación e inculcarles que sea un principio ineludible. También, el respeto a los demás, la igualdad de género y la higiene. Para ello, reciben ayuda complementaria de diversas instituciones como el Hospital de Quilmes, la Municipalidad, el Colegio de Psicólogos o la Universidad de Quilmes.

Por todo esto, la actividad comprometida que realiza María José es tan importante y que todos podemos ayudar a cumplir. “Invitamos a todo aquel que quiera venir a aportar y a contar algo a los chicos o a leer un libro. Todo lo que se quiera dar es más que bienvenido” nos dice con una sonrisa. Desde el lugar de cada uno y en conjunto se puede romper ese armazón de pobreza que condena a muchos chicos a vivir una realidad complicada. Sólo es cuestión de atreverse, abandonar ese puesto de comentarista complaciente de las noticias del televisor y dar una mano.

¿Como se puede colaborar? De muchas formas: como voluntario, donación de materiales o de efectivo. Banco Provincia, sucursal Bernal, Fundación Filovitae Cuenta Corriente 7406-1 CBU 0140045801517500740613 CUIT 30-66393605-7. Banco Santander Río, sucursal Quilmes, Fundación Filovitae, Cuenta Corriente 043-008748/1 CBU 0720043420000000874818 CUIT 30-66393605-7

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