Sintiendo la energía de los animales

Otro tipo de comunicación

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Alejandra Oses vive en Neuquén y desde que era niña, siempre ha tenido una especial conexión con los animales. Cuenta que siempre se había comunicado con ellos, pero al crecer y centrar su mente en los temas propios de la vida adulta, ese canal se fue apagando. “Los animales son maestros, son guías. Son el aquí y ahora. Animales de compañía, animales salvajes, todos nos muestran a cada rato que debemos vivir el momento, disfrutarlo y tener nuestra energía plena”. En su deseo de volver a su ser decidió retomar esta especial relación con ellos. Junto a su trabajo como técnica y profesional en el INTI, imparte charlas a niños sobre el comportamiento animal y la comunicación con ellos.

A través de esta especial relación, Alejandra logra entender profundamente a los animales, sondeando su interior y su energía. “Me enseñaron a ver más allá de lo que aprecian los ojos físicos”. Ellos le transmiten sus emociones, sus enseñanzas o incluso sus dolores físicos y necesidades más acuciantes. Alejandra nos explica que aparte de con su energía, los animales se expresan a través de sus gestos, cambios de postura y en especial el movimiento de los músculos de la cara. “Los animales de compañía que están con un humano por lo general tienen algún propósito con la familia en conjunto o con uno de los integrantes en particular” ya sea para sanar, acompañar o generar experiencias para sus dueños.

Este lazo tan fuerte con los animales proviene de su infancia, cuando tuvo dos perros, en distintos tiempos, que la ayudaron a sobrellevar situaciones físicas y emocionales difíciles. En su casa había conflicto, preferencia por el varón y machismo. Ella estaba invisibilizada. “Mi situación familiar era complicada, yo era algo lateral, secundario, al mismo nivel que los animales. Me recuerda mucho a la loba capitolina que amamanta a Rómulo y Remo. Yo jugaba con los perros, ellos transmutaban mi energía, me enseñaron y me hicieron parte de su manada”. Según sus palabras, esa relación con los cánidos la salvó y ahí es donde aprendió su idioma. Hace unos pocos años, en su búsqueda personal de su propio ser, quiso recuperar esta comunicación.

Alejandra asevera que los animales son guías, maestros, que ayudan a trabajar la parte interna de cada persona, como espejos, ya que nos ayudan a vernos desde otra perspectiva. “Su única preocupación es el aquí y ahora, que estemos plenos y él también. Y si eso no se da, va a buscar la forma de que lo estés, para devolverte y conectarte a tu energía”. Por ejemplo, los ladridos sirven para cambiar la vibración de un lugar o una persona, mientras que los gatos suelen acostarse en lugares estratégicos donde hay una pérdida de energía o un dolor emocional asociado a un órgano. Son puro amor en todos sus aspectos, por ello, al amar lo que hacen es manifestar su ser.  Observan, contienen, colaboran para que estemos bien, cuando nos consideran parte de su manada nos honran y “nosotros debemos hacerlo también con ellos”. Por ejemplo, cuando el perro trae el diario, lo hace para ganarse la satisfacción del humano, generan emoción y eso contribuye a que tengamos una energía plena, porque volvemos a nuestro eje. “Los animales se reconocen como almas grupales, por eso muchas veces llegan a casas por los animales que ya están. Entre ellos hay relaciones duraderas de amor, parejas como las nuestras”.

Pero, la relación con ellos no siempre es adecuada de nuestra parte, porque nos consideramos superiores, no dejamos de tener el capricho de ser más que otros. Ello nos ha llevado a alterar y dañar ecosistemas, pero para Alejandra estas acciones generan mayor daño al ser humano que a los animales. “Nos observan, entienden que en muchas ocasiones no hemos aprendido nada. Pero en mi opinión, los animales siempre se salvan porque tienen una comunicación limpia y conexión con el latir. Yo estoy segura de que cuando quede el último humano ellos seguirán allí”. Pero en estos últimos tiempo, ciertamente se esta produciendo una mayor aceptación hacia una nueva manera de entender al animal, como contenedores de energía y como seres con dignidad igual a la nuestra. El animal ha sido resignificado dentro del grupo familiar y cada vez se aleja más la concepción de que sean solo herramientas de trabajo o de competición.

Un país, una nación se pueden juzgar por la forma en que trata a sus animales

Mahatma Gandhi

No se trata tampoco de humanizar a los animales, con conductas tan poco naturales para ellos como vestirlos o llenarlos de objetos. “El problema es que no los valoramos, no los tenemos en cuenta y decidimos sobre ellos”. Por ejemplo, no es bueno que los lleven tironeados lejos de las paredes cuando pasean ya que los perros necesitan oler, como forma de sociabilizar, seguir esas redes donde otros han orinado para desarrollar el olfato. Al humanizarlo, olvidamos que la naturaleza del animal es otra y se lo obliga a vivir bajo nuestras leyes. Muchas veces modificamos completamente su hábitat por necesidad de que estén con nosotros, los metemos en jaulas diminutas, en lugares sucios. Y así se frustran, se vuelven gruñones, depresivos. Alejandra explica que ella siempre ha tenido una especial relación con los perros, con ellos la comunicación es mas fluida y por lo tanto nos transmite un llamado de atención. “Los perros se encuentran en una situación crucial, ya no aguantan más. Sus cuerpos físicos están sirviendo de escudos para muchas situaciones de baja vibración de los humanos”.

Otro de los temas candentes es el proceso de transformación de los zoológicos en ecoparques. Nos cuenta que no comparte la visión de estos lugares, con animales que han sido sacados de su hábitat natural y “los han metido en cajas”. En esos espacios se les cambia su alimentación, se rompen sus jerarquías, combinando por ejemplo dos leonas en el mismo lugar, trastocándoles su orden natural. “Encima esperamos que estén felices y que atraigan público”. Por ello, debemos entender la esencia de los animales. Que no son seres inferiores ni humanos, sino diferentes, que han recorrido un largo camino de aprendizaje y que tienen enseñanzas para aportarnos si queremos escucharlos.

¿Cuál es el mensaje de los animales para nosotros en esta etapa del mundo?

Estar aquí y ahora, presentes, con nuestra energía en plenitud. Nos olvidamos de estar conectados con nuestra respiración. Es necesario en todo momento tener consciencia del ser que somos y de lo que tenemos enfrente. Dejamos a un lado todo esto; juzgamos mucho a los demás o los rechazamos. Pero para el reino animal, no importa el aspecto físico, el género, la procedencia que tengamos, porque siempre nos eligen y nos demuestran que todos somos seres valiosos.

  • Durante miles de años, la humanidad ha compartido su historia junto a estos maravillosos seres, ellos nos acompañan y nos recuerdan la naturaleza de nuestro origen como raza: integridad, fidelidad y fraternidad.
Alejandra Oses estudió en la Universidad del Comahue, es técnica en alimentos, asistente en seguridad e higiene laboral y actualmente trabaja en el INTI. Maestra de reiki, practica diversas terapias holísticas para animales. Sus redes sociales están llenas de poderosas historias de su comunicación sutil con ellos.

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