Quetzalcoatl, la serpiente emplumada

Los misterios del dios azteca

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Esta divinidad, adorada en épocas precolombinas sigue siendo difícil de catalogar. Conozcamos su historia, su templos y su influencia en la rica historia de Centroamérica. Símbolo del poder benefactor de los dioses y del constante devenir de la vida.

En los bosques nubosos de Centroamérica habita un ave de bello plumaje. El quetzal tiene una larga cola de un intenso verde iridiscente, que era muy apreciada por los mayas y aztecas mesoamericanos. Las usaban como tocados de la nobleza, pero estaba prohibido matar a estas aves, por lo que solo las capturaban y les sacaban las plumas de la cola. El quetzal era vista como un ave divina, símbolo del aire y lo sagrado, estaba relacionada con uno de los principales dioses de los aztecas, Quetzalcóatl.

Cuenta la leyenda náhuatl que este dios habitaba en los cielos, hasta que cansado de que los humanos fueran sometidos por el resto de los dioses, se transformó en hombre y bajó a la tierra. Acudió a la ciudad de Tollán y allí encontró a los habitantes realizando sacrificios humanos en honor al dios Tezcatlipoca, el dios oscuro de los muertos, por lo que horrorizado frenó la ceremonia. El dios Quetzalcóatl se hizo cargo de la ciudad, enseñando al pueblo a cultivar, el trabajo de los metales, orfebrería, astrología,… pero Tezcatlipoca estaba cada vez más celoso. Finalmente, logró emborracharlo con pulque, y el rey cometió todo tipo de malos actos. Dándose cuenta de lo que había hecho, Quetzalcóatl, se arrepintió y abandonó la ciudad, yendo hacia el mar, donde se dice que partió en una barca con la promesa de retornar algún día.

Otra leyenda cuenta que Quetzalcóatl y Tezcatlipoca descendieron al mundo, donde solo habitaba una criatura monstruosa, el Cipactli. Lograron someterla y extendiéndola, crearon la tierra. Sus muchos ojos son los lagos y estanques, mientras que sus fosas nasales son las cuevas. Sea como sea, Quetzalcóatl es considerada una de las principales divinidades, sino la más importante, junto con otras culturas como los mayas (que lo llamaban Kukulkan), los toltecas o los olmecas en épocas más tempranas.

Es la serpiente emplumada, símbolo de la dualidad (la serpiente mortal y las plumas divinas), representa la luz, la sabiduría y la fertilidad de las tierras. Es dueño de los vientos y el día, regidor del punto cardinal occidental y del planeta Venus. Tiene una relación conflictiva con su hermano Tezcatlipoca, al que muchas veces se considera la misma persona, como una metáfora de la ambigüedad humana entre la creación y la destrucción. Quetzalcóatl o la serpiente también está vinculada a la Vía Láctea, que los mayas representaban como una serpiente con estrellas incrustadas.

Templo de Quetzalcóatl, Teotihuacán

Este dios emplumado era adorado por todo el imperio azteca, siendo su mayor templo el situado en Teotihuacán, la pirámide de Quetzalcóatl. Redescubierta en 1918, había sido construida entre el 150 y el 250 después de Cristo. Con 7 estructuras, era un edificio monumental, con rico colorido, muchas decoraciones y esculturas, constituyendo una de las construcciones más grandes de todo el complejo. El edificio es una representación del mito de la creación del mundo y la montaña sagrada, pilar del mundo azteca y toda su cosmovisión, el centro del Universo.

Está muy extendida la creencia de que los aztecas, al llegar los conquistadores españoles en 1518, los tomaron por una personificación de Quetzalcóatl y les abrieron las puertas del reino. Sin embargo, los historiadores lo discuten cada vez mas. Es cierto que los españoles enviaron cartas a Madrid informando de esto, con el fin de confirmar la conquista y consolidar la autoridad real. Sin embargo, no hay otros registros al respecto y bien pudieron los españoles malinterpretar la retórica azteca y su tradicional costumbre de alabar a sus invitados y ofrecerles el reino metafóricamente. Sea como sea, tras la conquista y la llegada de la Iglesia, los cultos aztecas fueron prohibidos y los templos devastados. La serpiente emplumada dejó de ser venerada, sus imágenes en los santuarios se fueron oscureciendo y este dios se convirtió en un lejano recuerdo de otras épocas. Tal vez, algún día retorne en su barca a las costas mexicanas…

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