Borrando memorias

La capacidad para modificar recuerdos ya es casi una realidad.

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Decía el sabio yóguico Paramahansa Yogananda que para cambiar las costumbres cotidianas, había que modificar los recorridos mentales que repetimos cada día y crear otros nuevos. Es decir, “entrar” en nuestras neuronas y “cambiarlas”. Lo que la sabiduría de la India ya nos decía años atrás, la ciencia acaba de lograrlo.

Un equipo de investigadores de las Universidades de Columbia y McGill de EEUU, ha publicado recientemente un artículo en la revista especializada Current Biology en el que muestran los resultados de su trabajo. Lograron borrar memorias selectivas de babosas del genero aplysia, que tienen grandes neuronas que pueden ser observadas y estudiadas fácilmente. Una de las grandes novedades estriba en el hecho de que se pudieron modificar neuronas concretas, sin afectar a las demás, logrando acotar el resultado a una sola memoria.

Para alcanzar esta meta, los científicos estimularon dos neuronas sensoriales conectadas a una motora. A una de las neuronas se la estimuló para inducir una memoria asociativa (relacionada a otro elemento) y a la otra una memoria no asociativa. Observando la fuerza de las conexiones neuronales vieron que las memorias asociadas a diferentes estímulos se conservaban gracias a dos variantes de una proteína. A partir de esto, se logró eliminar memorias determinadas bloqueando las moléculas que producen y protegen esas proteínas.

Estos nuevos avances nos permiten entender mejor cómo funciona la memoria, esa especia de caja registradora que fascina a los investigadores. La memoria tiene un comportamiento basado en la supervivencia, ya que no registra absolutamente todo lo que hemos vivido por igual, sino que se centra en determinados elementos que parecen irrelevantes pero que pueden servir en un futuro para prevenir. Sobre todo en situaciones de fuertes emociones. Por ejemplo, si alguien sufre un accidente de coche,recordará la música que sonaba y la memoria guarda este recuerdo como forma de preveer que en el futuro se repita. Por lo tanto cada vez que suene esa misma música recordaremos el accidente.

Además, la memoria es errática y cambiante. Cada vez que recordamos algo, el cerebro “dibuja” el recuerdo en la mente, haciendo pequeños cambios dependiendo de las circunstancias en que volvemos a recordarlo, sobre todo las emocionales. Por ello, la memoria no es algo incólume, sino que sufre modificaciones constantemente, lo que explica por ejemplo que las personas tengan diferentes recuerdos de un mismo hecho.

El borrado de memorias artificialmente abre todo un campo de posibilidades para la psicología y para la farmacología. Personas que han sufrido experiencias dramáticas o hechos terribles que les generan ansiedad, nerviosismo, dificultades para dormir o estados depresivos, podrían encontrar una solución fuera de la utilización de la medicación tradicional. Sobre todo en un momento en el que el consumo de ansiolíticos y pastillas está en alza en Argentina.

 

 

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