Big Bang, ¿si o no?

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Diversas teorías apuntan a que el origen de nuestro Universo podría no estar en esa gran explosión primigenia, sino en lo que se conoce como el Big Bounce (Gran Rebote). Esta posibilidad ha ganado algunos adeptos y ya genera intensos debates entre los científicos, pero ¿en qué consiste?

“Él está sentado sobre el circulo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar”

(Isaías, 40 22).

Esta cita es para muchos la explicación del Big Bang en la Biblia. Después de años de oponerse, la Iglesia aceptó que el origen de todo pudiera estar en esta explosión cósmica e incluso la vinculó con la quinta vía del filósofo medieval Santo Tomas de Aquino. Sin embargo, los científicos empiezan a plantearse otras posibilidades, entre las cuales está el llamado Gran Rebote.

Esta teoría se basa en el planteo de que el Universo es oscilante, como si del péndulo de un reloj de tratase.  Teniendo su inicio con el Big Bang y expandiéndose, hasta que la atracción gravitacional de la materia produzca un acercamiento y el colapso (Big Crunch) y volviendo a reiniciarse. Es decir, el Universo está en constante renacimiento, como un infinito ave fénix, formándose a partir del colapso gravitatorio de otro más grande y más antiguo, sin un inicio.

Pero este planteo no es nuevo. Ya fue desarrollado por primera vez en 1922 por el físico Richard Tolman pero fue rechazado por diversas causas. Por ejemplo, la entropía (la base del equilibrio físico) se iría incrementando con cada renacimiento, sin posibilidad de volver a su estado original. O la posibilidad rechazada de que el universo sea cerrado. Pero, la principal crítica está en el hecho de que no se había podido explicar las transiciones de un universo en contracción a otro en expansión, sin recurrir a un punto de densidad infinita.

Sin embargo, aquí radica la importancia del estudio realizado por Steffen Gielen del Imperial College londinense y Neil Turock, del Instituto Perimeter de Física Teórica de Canadá, que lograron demostrar que este Gran Rebote pudo realmente tener lugar.

Antes que nada debemos recordar al lector dos conceptos. El Universo actual se apoya en dos leyes:

  • la que gobierna a las partículas subatómicas (más pequeñas) es decir, la Mecánica Cuántica
  • la que gobierna objetos mucho más grandes como planetas o galaxias. Ambas se comportan de forma diferente, y ahí radica el problema, la llamada singularidad.

Lo que se plantea en esta investigación, es que en este Universo primitivo no había dos leyes disimiles, ya que aún no existían las grandes estructuras, por lo tanto toda la materia se presentaba como partículas de menor tamaño y la única que regía era la ley de la Mecánica Cuántica.

Por ello, gracias a esto, los universos no llegarían en cada colapso a destruirse completamente sino que gracias a la Mecánica Cuántica, estos sufrirían una “transición”. Pasarían de un estado de contracción a otro de crecimiento sin llegar a la destrucción total.

Los debates científicos están servidos entre los que apoyan la explosión del Big Bang (entre ellos el científico Stephen Hawking) y los que empiezan a defender este Universo en constante renacimiento.

La ciencia intenta dar la respuesta definitiva a esa pregunta que el ser humano se hace desde que empezó a mirar las estrellas del cielo y los chamanes clamaban a los caprichosos dioses ¿cómo surgió todo?

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